En busca de la santidad

Papa Francisco: Hay que tener en cuenta que la santidad no es algo que nos proporcionamos a nosotros mismos, que obtenemos con nuestras cualidades y nuestras habilidades. La santidad es un don, es el regalo que nos hace el Señor Jesús, cuando nos lleva con Él, nos cubre de Él y nos hace como Él... La santidad es el rostro más bello de la Iglesia: es descubrirse en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y su amor... no es la prerrogativa de unos pocos: la santidad es un don que se ofrece a todos, sin excepción, por eso es el carácter distintivo de cada cristiano.

martes, 4 de mayo de 2010

CONTEMPLAR A CRISTO CON LOS OJOS DE MARÍA

CONTEMPLAR A CRISTO CON LOS OJOS DE MARÍA

¿Qué es y qué no es el rosario? No es una rutina, no es una costumbre, no es prisa; el rosario es toda la Iglesia reunida con María contemplándola. El rosario no es una devoción a la Virgen, sino una devoción a Cristo que centra perfectamente la vida del bautizado. Toda la Iglesia y tú, una parte viva, contemplando los misterios de Jesús con los ojos, y sobre todo con el corazón de la Virgen. No es el rosario una mecánica repetición distraída, o con rutina o con prisa de cincuenta avemarías.

Sin contemplación de los misterios de la vida de Jesús, el rosario es cuerpo sin alma, que acaba secándose, que acaba en rutina o prisa. Lo más bello que se puede ofrecer a Dios Padre después de la Santa Misa, Cristo-Crucificado, Cristo-comunión, Cristo-Sagrario, es el rosario contemplando los misterios de la vida de Jesús.

Es oración contemplativa y cristológica al mismo tiempo. Empieza siendo una oración contemplativa: ver a las personas, oír lo que hablan, contemplar lo que hacen, y, como todos los misterios de la vida de Jesús son reproducción del Christus humiles de San Agustín, me enseñan a desaparecer, me enseñan mi insignificancia, mi nada y mi pecado, y me preparan maravillosamente para contemplar el Dios majestad, sabiduría, eternidad, belleza, bondad y misericordia.

Oración contemplativa, aunque principia siendo súplica, tanto en las avemarías como en el padrenuestro que las entrelaza. La súplica con que se inicia el rosario se funde casi en oración de recogimiento primero, de quietud después, de unión transformadora finalmente. La cadencia de avemarías que se repiten se parecer a las olas del mar, nos elevan a todos a las cimas de la contemplación.

Oración contemplativa, pero además cristológica, que nos hace comprender que Cristo no vivió hace veinte siglos en Jerusalén, sino que Cristo está viviendo en nosotros sus misterios de amor a cada uno. El rosario me enseña a vivir no solo, sino con María, la mejor contempladora de Jesucristo, la más amante de Dios.

Oración contemplativa, llena de una belleza tan grande. Oración de súplica, por el perdón de mis pecados: el egoísmo, padre del orgullo; la pereza; la hipocresía; la ingratitud; la desconfianza; el miedo.

Oración de acción de gracias por todos los beneficios que yo recibo, porque en el corazón inmaculado de la Virgen se dan gracias. También yo en mi pequeñez, puedo darlas. Oración de súplica, que obtiene milagros individuales y colectivos de transformación, de conversión. Por eso el Rosario ha merecido siempre una vigilante atención y una cuidadosa solicitud de la Iglesia, mi madre y maestra.

Texto del Siervo de Dios Padre Tomás Morales, SJ
Meditación sobre el Rosario, octubre 1992
Fuente: Revista Alcor, mayo 2010.

3 comentarios:

Alonso Gracián dijo...

Qué hermoso el artículo. Qué buena idea publicarlo en el blog. Y mejor idea aún, teniendo en cuenta que el Rosario es un instrumento ideal para perfeccionar la vida en familia.

El Santo Rosario es la oración más completa que existe, la más santificadora, la más cristocéntrica.
Un arma poderosa, que fortalece.
Una fuente de vida espiritual, que anima y alienta. Yo intento tener todo el día "alma de rosario". tener las cuentas entre mis dedos, aun en medio de ciertas ocupaciones, trayectos, tiempos muertos del día. La presencia del rosario en nuestras manos nos infunde un deseo ardiente de amar a Cristo.

Lo único que matizaría de este artículo: que "no es devoción a la Virgen". Yo pienso que sí. Devoción viene de devotio, consagración, dedicación, entrega, ofrecimiento. En este sentido, sí es una devoción a la Virgen, en cuanto que la veneramos (no adoramos) entregándonos totalmente a ella, para que ella nos conduzca directamente a Cristo. Por el rosario nos ofrendamos a Cristo por medio de su Madre.
Un movimiento familiar que se basa en el rosario va por buen camino seguro.

Un saludo en Cristo, desde María.

Antonio M. Sánchez dijo...

"No es una devoción a la Virgen" dicho en este contexto es decir que toda devoción a la Virgen lo es a Jesucristo. María engendró a Cristo y María nos vuelve a mostrar a Cristo para que nazca en nuestros corazones. La Virgen Santa María es el mejor camino para encontranos con Jesucristo
Gracias por tu comentario.
Un saludo en Cristo, desde María
(me ha gustado la expresion)

Alonso Gracián dijo...

Visto así, es verdad.
Gracias
Un abrazo en Cristo, desde María

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