En busca de la santidad

Papa Francisco: Hay que tener en cuenta que la santidad no es algo que nos proporcionamos a nosotros mismos, que obtenemos con nuestras cualidades y nuestras habilidades. La santidad es un don, es el regalo que nos hace el Señor Jesús, cuando nos lleva con Él, nos cubre de Él y nos hace como Él... La santidad es el rostro más bello de la Iglesia: es descubrirse en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y su amor... no es la prerrogativa de unos pocos: la santidad es un don que se ofrece a todos, sin excepción, por eso es el carácter distintivo de cada cristiano.

viernes, 6 de mayo de 2016

Ejercicios Espirituales para una nueva etapa evangelizadora

EJERCICIOS ESPIRITUALES
PARA UNA
NUEVA ETAPA EVANGELIZADORA

 
En la tarde de este viernes 6 de mayo, mes dedicado especialmente a nuestra Madre María Inmaculada, se inicia una tanda de Ejercicios Espirituales para laicos dirigida por Mons. D. Rafael Zornoza Boy, obispo de Cádiz y Ceuta.

Un grupo de personas van a tener la oportunidad de vivir una profunda experiencia de Dios a la luz del Corazón de Cristo y de la mano de María Inmaculada. Pero esta experiencia de gracia trasciende lo personal y repercute de lleno en la fecundidad de las iniciativas apostólicas diocesanas para abrir una nueva etapa evangelizadora.

Porque la evangelización se realiza a través de los santos y los Ejercicios Espirituales son escuela de santidad porque en ellos se llega a conocer, amar y seguir a Jesucristo de un modo total. Esla gran oportunidad de entrar en diálogo intenso con Jesucristo, de unirnos a Él, de llenarnos de su Espíritu, de vivir de modo especial los sacramentos, … y todo ello de la mano de María que, como decía Pablo VI, es la “maestra sabia de los Ejercicios Espirituales”.

Los Ejercicios Espirituales no son unas charlas para la reflexión sobre algún tema, son una auténtica experiencia de conversión profunda del corazón para dejarse transformar de tal modo que nos haga capaces de transmitir el Amor de Dios y la Alegría del Evangelio. Por lo que dedicar unos días a realizar cada año los Ejercicios Espirituales es la mejor manera de servir a Jesucristo y a su Iglesia, es la mejor manera de alimentar nuestras pequeñas comunidades y parroquias; y es la mejor manera de hacer apostolado. La mejor preparación para la acción evangelizadora son los Ejercicios Espirituales.

Nos lo recuerda también el Papa Francisco en el número 112 de La Alegría del Evangelio: “La salvación que Dios nos ofrece es obra de su misericordia. No hay acciones humanas, por más buenas que sean, que nos hagan merecer un don tan grande. Dios, por pura gracia, nos atrae para unirnos a sí.[79] Él envía su Espíritu a nuestros corazones para hacernos sus hijos, para transformarnos y para volvernos capaces de responder con nuestra vida a ese amor. La Iglesia es enviada por Jesucristo como sacramento de la salvación ofrecida por Dios[80]. Ella, a través de sus acciones evangelizadoras, colabora como instrumento de la gracia divina que actúa incesantemente más allá de toda posible supervisión. Bien lo expresaba Benedicto XVI al abrir las reflexiones del Sínodo: «Es importante saber que la primera palabra, la iniciativa verdadera, la actividad verdadera viene de Dios y sólo si entramos en esta iniciativa divina, sólo si imploramos esta iniciativa divina, podremos también ser —con Él y en Él— evangelizadores»[81]. El principio de la primacía de la gracia debe ser un faro que alumbre permanentemente nuestras reflexiones sobre la evangelización.”

Que la Virgen María, Reina y Madre de la Familia cuide de manera especial esta tanda de Ejercicios Espirituales haciendo de ellos un nuevo Pentecostés “que abrase nuestras almas en fuego de conquista, para que rindamos ante tu trono las almas de todos nuestros compañeros y amigos."
 
 

domingo, 1 de mayo de 2016

CON FLORES A MARÍA

MES DE MAYO, CONSAGRADO A LA VIRGEN MARÍA




















Lector: Purísima e Inmaculada virgen María. Presentes ante tu trono, tus hijos. Ante tu altar, derramando con amor las flores de nuestros obsequios. Queremos contemplarte muy de cerca todos los días de este mes bendito, para que la fragancia de tus virtudes perfume nuestras vidas; para que el calor de tu mirada maternal nos aliente en nuestras luchas, nos consuele en nuestras penas, nos fortalezca de nuestros desfallecimientos. De nuevo nos consagramos a Ti. Tuyos somos, tuyos queremos ser, tuyos nuestros alientos de conquista, tuyos nuestros ímpetus de combate, tuyos nuestros anhelos de pureza inmaculada, tuyos nuestros deseos de encendido apostolado.

L. Nuestro más santo orgullo, Virgen María,
T. Tenerte a Ti por Madre.

L. Nuestra más honda alegría.
T. Cantar siempre tus glorias.

L. Nuestro más ardoroso anhelo.
T. Prender almas de joven en tu manto azul, reluciente de estrellas.

L. Al brillar el sol de oriente.
T. Abre su cáliz la flor.

L. Y ábrase el alma que siente.
T. Las miradas de tu amor.

L. Catemos, Madre, tus glorias, guiados por la Iglesia Santa en este mes de ensueño.
T. Toda hermosa eres, María.

L. Y no hay en Ti mancha de pecado.
T. Tú, gloria de Jerusalen.

L. Tú, alegría de Israel.
T. Tú, honor de nuestro pueblo.

L. Tú, abogada de los pecadores.
T. ¡Oh, María, Virgen prudentísima, Madre clementísima.

L. Intercede por nosotros al Padre, cuyo Hijo nos diste.
T. Para que la flechas de nuestras vidas apunten siempre al cielo en que Tu habitas.


L. Madre Purísima, azucenas de pureza sean nuestras vidas para Ti, , blancas como el ampo de la nieve inmaculada, incontaminadas como el ara de nuestros altares. Dios te salve María…
T. Santa María…

L. Reina y Madre de los Apóstoles, siembra en nuestros corazones semillas de cielo, que rompan alegremente en rosas de apostolado de conquista a la mayor gloria de Dios. Dios te salve, María…
T. Santa María…

L. Madre nuestra, Santa María, que un destello de luz irradiando de Nazaret, ilumine nuestras vidas. Que contemplemos en Jesús, obediente y humilde, el modelo de nuestra vida de familia. Dios te salve, María…
T. Santa María…

L. Santa Madre de Cristo trabajador, que nuestras horas de trabajo y estudio, unidas a las de Jesús en Nazaret, ofrecidas con alegría por la conquista de nuestros hermanos, atraigan las bendiciones del cielo sobre nuestra obra redentora. Dios te salvo, María…
T. Santa María…

L. Reina y Madre de (nuestra familia, parroquia, movimiento, etc.), que el Espíritu Santo, con la plenitud de sus dones, descienda sobre nuestros corazones en el mes más bello del año, en el Pentecostés solemne, que abrase nuestras almas en fuego de conquista, para que rindamos ante tu trono las almas de todos nuestros compañeros y amigos. Dios te salve, María…
T. Santa María…

L. En este mes de las flores, alas te pido, Madre.
T. Alas para volar.

L. Alto, muy alto.
T. sin descansar.

L. No me dejes plegar.
T. Las alas que Tu me diste.

L. Hasta que llegue a esa tu luz.
T. Donde las sombras terminan.

L. Donde estás Tu.
T. Alas te pido, Madre.

L. Alas cargadas de almas.
T. Que vuelan también a Ti.

L. Almas, Madre, de mirada clara y profunda, que fija la vista en la altura, puedan cantar con nosotros.
T. no he nacido para el suelo, que es morada de dolor; yo he nacido para el cielo, yo he nacido para Dios.

L. Almas que serán perlas para engastar en tu corona de Madre, de Virgen, de Reina.
T. De Madre la más tierna, de Virgen la más pura, de Reina la más misericordiosa.

L. Almas que unidas con nosotros en eternidad de eternidades te contemplen para siempre a la mayor gloria de Dios.
T. Amén.

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FIRMES EN LA FE (Himno oficial JMJ Madrid 2011)

UN SEGLAR DESCUBRE LA ORACIÓN (Abelardo de Armas Añón)

Abelardo de Armas. Un seglar descubre la oración from Cruzados de Santa María on Vimeo.

Fuente: http://abelardodearmas.blogspot.com/