En busca de la santidad

Papa Francisco: Hay que tener en cuenta que la santidad no es algo que nos proporcionamos a nosotros mismos, que obtenemos con nuestras cualidades y nuestras habilidades. La santidad es un don, es el regalo que nos hace el Señor Jesús, cuando nos lleva con Él, nos cubre de Él y nos hace como Él... La santidad es el rostro más bello de la Iglesia: es descubrirse en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y su amor... no es la prerrogativa de unos pocos: la santidad es un don que se ofrece a todos, sin excepción, por eso es el carácter distintivo de cada cristiano.

jueves, 31 de octubre de 2013

ESCUELA DE EVANGELIZADORES - MIS IMPRESIONES


La primera sesión de la Escuela de Evangelizadores por la que ha apostado decididamente la Iglesia en Cádiz y Ceuta ha sido espectacular. Hemos vivido en un ambiente que sólo puede tener una explicación sobrenatural, que sólo puede ser creado por el Señor y dador de vida. El Espíritu Santo ha actuado a sus anchas y nosotros nos hemos dejado inundar y hemos respirado bajo las aguas el oxigeno que sólo Él sabe regalar: “las ansias redentoras del Corazón de Cristo para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras en unión con Él por la redención del mundo”. El Espíritu Santo hace su obra renovadora en nosotros.

¿Y qué fue lo mejor? La Eucaristía de comienzo fue algo especial y la mejor manera de empezar esta escuela que afortunadamente no se reduce a un catálogo de charlas, porque “la vida no se puede reducir a un temario”. Evangelizar es transmitir vida y la Eucaristía es la fuente de la vida. Con la Eucaristía al principio estamos reconociendo que no serán nuestras presuntas cualidades, ni nuestra edad o nuestros títulos, ni los aprendizajes de métodos y estrategia de evangelización las que nos harán fecundos en la evangelización. Estamos reconociendo y pidiendo la gracia para ser instrumentos fieles del amor de Dios en el mundo. Estamos ofreciendo nuestras manos vacías para que Él las llene como quiera y sea realmente Él quien actúe en nosotros y a través de nosotros.

Que el alfa y el omega, el principio y el final de esta primera sesión de la Escuela de Evangelizadores hayan sido orando me indica claramente que las acciones evangelizadoras no serán fecundas si no están apoyadas en la propia vida espiritual, en la oración cotidiana, en la charla diaria con Cristo y en la frecuencia de los Sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Confesión. Y efectivamente todas las demás partes de esta sesión estuvieron animadas por la oración.

De la charla, ¿qué decir?. Ideas claras y clarificantes, prácticas e iluminadoras que no están sacadas de unos sesudos libros, ni son fruto de unas reflexiones teóricas de despacho. Conocimientos aprendidos en la propia vida en la mejor  e insustituible escuela en el aula del encuentro real con Jesucristo. Y es que sólo desde la experiencia de una persona que se ha encontrado con Jesucristo, que ha cambiado su vida, que le ha salvado, es cuando uno se convierte en evangelizador.

Ya hay resúmenes muy interesantes de la magnífica charla de Josue Fonseca. Yo lo haré de forma muy esquemática:

1-     La Iglesia existe para evangelizar, para “engendrar creyentes convertidos”. Esto será posible si tiene una experiencia personal de encuentro con Dios. Para poder engendrar una vida hace falta, en primer lugar, tener una relación. Y, además, tener una casa donde acogerla. Sería fantástico una comunidad así en cada parroquia. Dios quiere tener una relación con cada uno de nosotros y puede.

2-    Crear comunidades para acoger a los “creyentes engendrados” y ayudarles a crecer en la fe. Pequeñas comunidades entorno a la Parroquias donde tenga una auténtica vida de comunidad. Un espacio para rezar juntos, para formarse juntos, para comprometerse e insertarse en la vida de la Iglesia. Crear comunidades atractivas en lo humano y estricto en lo espiritual.

3-    Fidelidad a la Iglesia porque crecer en la fe significa vivir íntegramente, sin recortes, la fe que Cristo ha deposita en su Iglesia. Bajo la orientación de la Iglesia tenemos la garantía de que caminamos en la verdad y desde la verdad. Seremos evangelizadores al servicio de la Iglesia universal que se concreta en el servicio a la Iglesia Diocesana con una adhesión efectiva y afectiva hacia la jerarquía y hacia el Magisterio de la Iglesia. En este aspecto nos jugamos también la fecundidad de la evangelización.

4-    Misión. Comunidades evangelizadoras comprometidos con la propagación del Evangelio. Es imposible tener a Dios, conocer a Dios, tener una relación con Dios y no transmitirlo a los demás: lo hará Él.

¿Esto significa que hay que hacer cosas nuevas?. Pues posiblemente sí, hará falta imaginación y creatividad para hablar de Cristo a las personas de nuestro tiempo, para que nos entiendan, para que descubran el Evangelio tiene sentido y es significativo para sus vidas. Pero la clave no estará en la novedad de las acciones, sino en su carácter misionero. “Lo que sea haga que se haga de forma misionera”. Sin rebajas, sin acomodarnos al mundo, por respeto a los demás tenemos que decirles la verdad. No les importa lo que le digamos si están seguros de que los queremos de verdad y nos preocupamos por ellos.

¿Y cuál es la clave para que todos esto se pueda hacer?. Si el que va a actuar es Cristo la condición es tener una relación personal con Él. Tener una vida de oración, estar convertidos a Cristo, todo vivido desde Cristo con criterios sobrenaturales. Que Jesucristo sea realmente el eje de mi vida, el centro de mi existencia y el de mi comunidad eclesial.

Que la Virgen María nos enseñe a engendrar a Cristo en nosotros y a darlo a los demás.

Antonio M. Sánchez

antoniojhs@gmail.com 


Texto de la catequesis del papa Francisco sobre la comunión de los santos


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hoy me gustaría hablar de una realidad muy bella de nuestra fe, es decir, la comunión de los santos. El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que este término hace referencia a dos realidades: la comunión en las cosas santas, y la comunión entre las personas santas (núm. 948). Me centro en el segundo significado: es una verdad entre las más reconfortantes de nuestra fe, porque nos recuerda que no estamos solos sino que hay una comunión de vida entre todos los que pertenecen a Cristo. Una comunión que nace de la fe; de hecho el término "santos" se refiere a aquellos que creen en el Señor Jesús, y se incorporan a Él en la Iglesia a través del bautismo. Por eso, los primeros cristianos fueron llamados también "los santos" (cf. Hch. 9,13.32.41; Rm. 8,27; 1 Cor. 6,1).
1 . El Evangelio de Juan dice que, antes de su pasión, Jesús oró al Padre por la comunión entre los discípulos con estas palabras: "Para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado" (17,21). La Iglesia, en su verdad más profunda, es comunión con Dios, familiaridad con Dios, una comunión de amor con Cristo y con el Padre en el Espíritu Santo, que se prolonga en una comunión fraterna. Esta relación entre Jesús y el Padre es la "matriz" de la unión entre nosotros los cristianos: si estamos íntimamente inseridos en esta "matriz", en este horno ardiente de amor, entonces podemos llegar a ser realmente un solo corazón y una sola alma entre nosotros, porque el amor de Dios incinera nuestro egoísmo, nuestros prejuicios, nuestras divisiones internas y externas. El amor de Dios también incinera nuestros pecados.
2. Si esto tiene su origen en la fuente del amor, que es Dios, entonces también se da el movimiento recíproco: de los hermanos a Dios; la experiencia de la comunión fraterna con Dios me lleva a la comunión con Dios. Estar unidos entre nosotros nos lleva a estar unidos a Dios, nos lleva a esta relación con Dios que es nuestro Padre. Este es el segundo aspecto de la comunión de los santos que me gustaría subrayar: nuestra fe necesita del apoyo de los demás, especialmente en tiempos difíciles. Si estamos unidos la fe se vuelve más fuerte. ¡Qué hermoso es apoyarse mutuamente en la aventura maravillosa de la fe! Digo esto porque la tendencia a refugiarse en lo privado también ha influido en la esfera religiosa, por lo que muchas veces es difícil buscar la ayuda espiritual de aquellos que comparten nuestra experiencia cristiana.
 Todos las hemos experimentado; yo también, forma parte del camino de la fe, del camino de nuestra vida. ¿Quién de nosotros no ha experimentado inseguridad, desconcierto e incluso dudas en el camino de la fe? Todos hemos experimentado esto, también yo: es parte del camino de la fe, es parte de nuestra vida. Todo esto no debe sorprendernos, porque somos seres humanos, marcados por la fragilidad y las limitaciones; todos somos frágiles, todos tenemos límites. Sin embargo, en estos tiempos difíciles hay que confiar en la ayuda de Dios, a través de la oración filial, y al mismo tiempo, es importante encontrar el coraje y la humildad para estar abierto a los demás, para pedir ayuda, para pedir que nos den una mano. ¡Cuántas veces hemos hecho esto, y después hemos sido capaces de salir del problema y encontrar a Dios otra vez! En esta comunión --comunión quiere decir común-unión--, somos una gran familia, donde todos los componentes se ayudan y se apoyan mutuamente.
3. Y ahora llegamos a otro aspecto: la comunión de los santos va más allá de la vida terrena, va más allá de la muerte y dura para siempre. Esta unión entre nosotros, va más allá y continúa en la otra vida; es una unión espiritual que nace del bautismo y no se rompe con la muerte, sino que, gracias a Cristo resucitado, está destinado a encontrar su plenitud en la vida eterna. Hay un vínculo profundo e indisoluble entre los que son todavía peregrinos en este mundo -- incluidos nosotros-- y los que han cruzado el umbral de la muerte para entrar a la eternidad. Todos los bautizados aquí en la tierra, las almas del Purgatorio, y todos los santos que ya están en el Paraíso forman una sola gran familia. Esta comunión entre el cielo y la tierra se realiza sobre todo en la oración de intercesión.
Queridos amigos, ¡tenemos esta belleza! Es nuestra realidad, la de todos, lo que nos hace hermanos, que nos acompaña en el camino de la vida y hace que nos encontremos de nuevo allá en el cielo. Vayamos por este camino con confianza, con alegría. Un cristiano debe ser alegre, con la alegría de tener a tantos hermanos y hermanas bautizados que caminan con él; sostenido por la ayuda de nuestros hermanos y hermanas que transitan este mismo camino para ir al cielo. Y también con la ayuda de nuestros hermanos y hermanas que están en el cielo y oran a Jesús por nosotros. ¡Adelante por este camino de felicidad!

viernes, 11 de octubre de 2013

Escuela de Evangelizadores

Escuela de Evangelizadores

Plan Pastoral 2013-2016
TE INVITAMOS
A descubrir la fuente de donde nace nuestra vida cristiana, a encontrarte  con Cristo y con su Iglesia, a crecer en la fe y en el amor, a conocer a personas con las mismas inquietudes que tú, que buscan más, que esperan más.
La Escuela de Evangelizadores no es un curso más. No vas a escuchar, a copiar y a aprender. Vas a vivir. Vas a compartir, a experimentar, a dar. La Escuela de Evangelizadores la forma un grupo de personas que descubren a Cristo, que no pueden apagar la inquietud que les ha nacido en el corazón, y que quieren compartirla con personas que se encuentren igualmente buscando una vida con más sentido, más plena, un cristianismo que nos toque y nos renueve.
Encontrarse con Cristo no nos dejará iguales. Somos llamados. Por eso, nuestra Escuela es para Evangelizadores. Porque rebosará en nosotros el Espíritu, y seremos llamados a la MISIÓN.
SÍ,  PARA TI
La Escuela de Evangelizadores está abierta a todos aquellos (laicos, sacerdotes, consagrados…)  que sientan estas inquietudes, que quieran crecer como cristianos y renovar su fe, y para aquellos que estén llamados a evangelizar (catequistas, formadores, enlaces…).
¿QUÉ TENGO QUE LLEVAR?
A ti mismo, como eres. Para crecer necesitaremos tu presencia a todas las reuniones, a las seis. Sólo a las seis. Tráete tus ganas por encontrarte con Cristo y tu apertura a nuevas experiencias y a nuevas personas que viven y que esperan lo mismo que tú.
Desde nuestra Diócesis de Cádiz y Ceuta, de la mano de nuestro obispo   D. Rafael, os invitamos a compartir esta nueva forma de comprender la vida y de vivir la fe.
NOS REUNIREMOS
Cinco sábados en el curso, que detallamos a continuación, en las instalaciones de Campano.  La inscripción a la Escuela de Evangelizadores es una aportación voluntaria de 25 euros, que recogeremos libremente a lo largo del curso.
  • 26 de Octubre de 2013
  • 30 de Noviembre de 2013
  • 21 de Diciembre de 2013
  • 25 de Enero de 2014
  • 22 de Febrero de 2014
Para más información puedes llamarnos al 956 80 70 18 ext.- 1014, al 655 60 78 12 o enviarnos un email a escueladeevangelizadores@gmail.com

lunes, 7 de octubre de 2013

Es la fe la que nos permite reconocer a Cristo

Sugerencias para vivir bien la 52ª Semana del Año de la Fe: 7-13 octubre 2013


Porta Fidei

Es la fe la que nos permite reconocer a Cristo, y es su mismo amor el que impulsa a socorrerlo cada vez que se hace nuestro prójimo en el camino de la vida. Sostenidos por la fe, miramos con esperanza a nuestro compromiso en el mundo, aguardando "unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia" (2 P 3, 13; cf. Ap 21, 1).
El cristiano de fe es también una persona de esperanza. La esperanza es una virtud teologal, porque está orientada directamente a Dios. Es la que nos permite poner toda nuestra confianza en las promesas de Dios. Esperamos "un cielo nuevo y una tierra nueva". Y lo esperamos porque creemos. Por lo tanto, también fe y esperanza están íntimamente unidas. En efecto, no seríamos capaces de esperar si no dieramos fe a la revelación del Señor.

Lectura

Decreto "Perfectae Caritatis", sobre la adecuada renovación de la vida religiosa, del Concilio Vaticano II.

La fe de los santos

San Justino, al final de un largo camino filosófico de búsqueda de la verdad, llegó a la fe cristiana y murió mártir por defenderla. Aquí puedes leer la catequesis de Benedicto XVI sobre él.

Jaculatoria

"Sí, Señor; yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, que ha venido a este mundo". (Jn. 11, 27)

Petición

Por los ancianos, para que vivan esta etapa de la vida con fe, con paz y con alegría, en la proximidad del encuentro con el Señor.

Propósito

La Beata Mariana Cope de Molokai, religiosa alemana, es un ejemplo de generosidad sin reservas. Los reyes de Hawai hicieron una petición urgente de ayuda para los leprosos desterrados en la isla de Molokai. Más de 50 comunidades religiosas habían dicho ya que no. Ella, que era la provincial de su orden, respondió: "No tengo miedo a la enfermedad. Para mí será la alegría más grande servir a los leprosos desterrados..." Y en ese servicio murió después de 30 años. Sus hermanas dijeron que el lema de su vida había sido "Sólo por Dios". El propósito para esta semana será vivir esta actitud de generosidad sin medir las consecuencias, movidos "sólo por Dios".

Para meditar

Te proponemos algunos textos que pueden ayudarte a meditar sobre la fe esta semana.
Antiguo Testamento: Ez. 37, 1-14 "Os infundiré mi espíritu y viviréis"
Salmos: Sal 105 [104] “Buscad al Señor y su poder, buscad siempre su rostro”
Evangelio: Mt. 13, 1-23 Parábola del sembrador
Epístolas: Ef. 6, 10-20 "Embrazad el escudo de la fe"
Catecismo de la Iglesia Católica: 
Párrafos 2517-2519
2517 El corazón es la sede de la personalidad moral: "de dentro del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones" (Mt 15, 19). La lucha contra la concupiscencia de la carne pasa por la purificación del corazón:
"Mantente en la simplicidad y en la inocencia, y serás como los niños pequeños que ignoran la perversidad que destruye la vida de los hombres" (Hermas, Pastor 27, 1 [mandatum 2, 1]).
2518 La sexta bienaventuranza proclama: "Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios" (Mt 5,8). Los "corazones limpios" designan a los que han ajustado su inteligencia y su voluntad a las exigencias de la santidad de Dios, principalmente en tres dominios: la caridad (cf 1 Tm 4, 3-9; 2 Tm 2 ,22), la castidad o rectitud sexual (cf 1 Ts 4, 7; Col 3, 5; Ef 4, 19), el amor de la verdad y la ortodoxia de la fe (cf Tt 1, 15; 1 Tm 3-4; 2 Tm 2, 23-26). Existe un vínculo entre la pureza del corazón, la del cuerpo y la de la fe:
Los fieles deben creer los artículos del Símbolo "para que, creyendo, obedezcan a Dios; obedeciéndole, vivan bien; viviendo bien, purifiquen su corazón; y purificando su corazón, comprendan lo que creen" (San Agustín, De fide et Symbolo, 10, 25).
2519 A los "limpios de corazón" se les promete que verán a Dios cara a cara y que serán semejantes a Él (cf 1 Co 13, 12, 1 Jn 3, 2). La pureza de corazón es el preámbulo de la visión. Ya desde ahora esta pureza nos concede ver según Dios, recibir al otro como un "prójimo"; nos permite considerar el cuerpo humano, el nuestro y el del prójimo, como un templo del Espíritu Santo, una manifestación de la belleza divina.
Concilio Vaticano II: 
Apostolicam Actuositatem - Párrafo 12
Los jóvenes ejercen en la sociedad moderna un influjo de gran interés. Las circunstancias de su vida, el modo de pensar e incluso las mismas relaciones con la propia familia han cambiado mucho. Muchas veces pasan demasiado rápidamente a una nueva condición social y económica. Pero el paso que aumenta de día en día su influjo social, e incluso político, se ven como incapacitados para sobrellevar convenientemente esas nuevas cargas.
Este su influjo, acrecentado en la sociedad, exige de ellos una actividad apostólica semejante, pero su misma índole natural los dispone a ella. Madurando la conciencia de la propia personalidad, impulsados por el ardor de su vida y por su energía sobreabundante, asumen la propia responsabilidad y desean tomar parte en la vida social y cultural: celo, que si está lleno del espíritu de Cristo, y se ve animado por la obediencia y el amor hacía los pastores de la Iglesia, permite esperar frutos abundantes. (Ellos deben convertirse en los primeros e inmediatos apóstoles, de los jóvenes, ejerciendo el apostolado entre sí, teniendo en consideración el medio social en que viven).
Procuren los adultos entablar diálogo amigable con los jóvenes, que permita a unos y a otros, superada la distancia de edad, conocerse mutuamente y comunicarse entre sí lo bueno que cada uno tiene. Los adultos estimulen hacia el apostolado a la juventud, sobre todo en el ejemplo, y cuando haya oportunidad, con consejos prudentes y auxilios eficaces. Los jóvenes, por su parte, llénense de respeto y de confianza para con los adultos, y aunque, naturalmente, se sientan inclinados hacia las novedades, aprecien sin embargo como es debido las loables tradiciones.
También los niños tienen su actividad apostólica. Según su capacidad, son testigos vivientes de Cristo entre sus compañeros.


Lumen Fidei: Carta Encíclica del Sumo Pontífice Francisco sobre la fe, aquí.


Enlaces

Sigue las noticias, eventos, discursos y documentos del Año de la Fe:
Web oficial de la Santa Sede: www.annusfidei.va
Web dedicada al Año de la Fe en Hogar de la Madre: http://www.hogardelamadre.net/es/vida-espiritual/annus-fidei

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FIRMES EN LA FE (Himno oficial JMJ Madrid 2011)

UN SEGLAR DESCUBRE LA ORACIÓN (Abelardo de Armas Añón)

Abelardo de Armas. Un seglar descubre la oración from Cruzados de Santa María on Vimeo.

Fuente: http://abelardodearmas.blogspot.com/