En busca de la santidad

Papa Francisco: Hay que tener en cuenta que la santidad no es algo que nos proporcionamos a nosotros mismos, que obtenemos con nuestras cualidades y nuestras habilidades. La santidad es un don, es el regalo que nos hace el Señor Jesús, cuando nos lleva con Él, nos cubre de Él y nos hace como Él... La santidad es el rostro más bello de la Iglesia: es descubrirse en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y su amor... no es la prerrogativa de unos pocos: la santidad es un don que se ofrece a todos, sin excepción, por eso es el carácter distintivo de cada cristiano.

jueves, 27 de mayo de 2010

VIDA CONSAGRADA CONTEMPLATIVA



VIDA CONSAGRADA CONTEMPLATIVA


Jornada Pro Orantibus


30 de mayo de 2010









  1. Una vida decididamente religiosa, que apunta claramente a la trascendencia, que no cede ante las tendencias a la secularización interna qe dominan la mayoría de las congregaciones en declive. Para ello, el lenguaje, las expresiones de vida común, las actividades y toda su existencia, asumen un tono que evoca al Dios del amor y la vida. Tanto si se dedican a la educación como a la parroquia, la prioridad la tiene la dimensión religiosa.

  2. Una actitud claramente liminar respecto de la cultura dominante, de la sociedad. No se busca tanto la inculturación, sino abrir un canal altrnativo, un espacio diferfente en el que encuenran expresión formas de vida, de relaciones y de comunicación ausentes en el mundo secular. Su misión consiste precisamente en abrir dichos espacios, en mantener una forma de vida distinta, conscientemente separada del resto.

  3. Un espíritu mayor de movilización, sobre todo para evangelizar. Comparando con el ambiente de las Órdenes tradicionales, aquí se respira un aire distinto, las comunidades son más dinámicas y vibrantes; tienen una causa por la que empeñarse, y se activan con gran entrega e ilusión para afirmar en medio del mundo que Dios existe y nos ama. Han superado el síndrome de la pasividad y los complejos de inferioridad, y no temen proclamar su esperanza; por eso aman la Iglesia y al Papa sin reservas.

  4. Una mayor visibilidad y distinción; una identidad más clara y definida, en contraste con otras opciones o con otros caminos cristianos. En general, se habla de una actitud más identitaria en el modo de vestir, de presentarse o de relacionarse; usan el hábito y habitan en conventos o casas religiosas.

  5. Un exqusito cuidado de la oración y de la liturgia, que se preparan con esmero y se viven con unción y profuno sentimiento espiritual. A menudo, dicha oración se realiza de puertas abiertas, y su forma de orar se convierte en toda una proclamación de aquello que llena de alegría sus vidas.
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Fuentes:

Alfa y Omega (27 mayo 2010)

Fr. Lluís Oviedo Torró, OFM

miércoles, 26 de mayo de 2010

ASAMBLEA DIOCESANA Y CELEBRACIÓN 40 ANIVERSARIO MFC

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ASAMBLEA DIOCESANA

CELEBRACIÓN 40 ANIVERSARIO

MOVIMIENTO FAMILIAR CRISTIANO
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Domingo, 20 de junio de 2010

En el Santuario de Nuestra Señora de La Oliva

(Vejer de la Frontera, Cádiz)

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Próximamente más información…

http://www.mfccadiz.blogspot.com/

mfc_cadiz@yahoo.es

domingo, 23 de mayo de 2010

Décimo Aniversario del Sínodo Diocesano







El espejo diocesano, en Cádiz.



Décimo Aniversario del Sínodo Diocesano y la Parroquia misionera y evangelizadora. (Viernes, 21 de mayo a las 15,10 h. en Cope Cádiz, FM 102.0).






El programa está dedicado al Plan Pastoral Diocesano “parroquia misionera y evangelizadora” relacionándolo con el décimo aniversario del Sínodo Diocesano celebrado en nuestra Diócesis en el año 2000. Se hará una valoración de lo que fue y ha supuesto el Sínodo y como se han ido dando pasos durante estos años para ahora abordar una renovación de las parroquias para que caminen en línea misionera.




Es cierto que quedan cosas por hacer, pero es necesario celebrar los logros alcanzados. Por ello el Sr. Obispo de Cádiz y Ceuta nos invita a todos a participar en la Eucaristía de Pentecostés del domingo día 23 de mayo. La Iglesia de Cádiz y Ceuta está en camino, está viva y abierta a la acción evangelizadora. Sobre estos temas se establece una tertulia don de deja constancia de la vida real en las parroquias y desde las parroquias.




Participan en la tertulia: Paqui Amores (Delegada Diocesana de Apostolado Seglar), Valero Crespo (Profesor de Religión) y los jóvenes Carmen Saltares y Miguel Micheo (estudiantes de 2º ESO en El Puerto de Santa María). El programa será conducido por Antonio Manuel Sánchez (Presidente Diocesano del Movimiento Familiar Cristiano y socio de la Asociación Católica de Propagandista).

lunes, 17 de mayo de 2010

¡Gracias, Santo Padre!

Los dos hechos que siguen me han sido contados por sus protagonistas.

En un país de América Latina, una médico, ginecóloga, premiada como la mejor médico del país por el gobierno de su nación, ha dedicado parte de su vida profesional a impartir un programa de educación afectiva y sexual a adolescentes y jóvenes. Es un programa con una duración de seis meses, y un trabajo semanal a lo largo de ese período.
El programa consiste en dar a conocer con detalle suficiente a los jóvenes (ellos y ellas) el funcionamiento del cuerpo humano en relación con la sexualidad y con el afecto. Con detenimiento y cariño, por ejemplo, se les acompaña a las muchachas a conocer sus ciclos reproductivos, y a todos a descubrir la belleza de la sexualidad y su funcionamiento, a reconocer el misterio que somos y lo bien que Dios nos ha hecho. Es un programa magnífico, creado por una médico norteamericana (una religiosa) que ha trabajado muchos años como ginecóloga en Pakistán y en Bangladesh.
Nuestra médico de América Latina estaba impartiendo su programa en un colegio de la capital de su nación al que asistían las hijas del ministro de Educación. Un día, en el entreacto de un teatro, coincidieron el ministro y la médico. Fue el ministro quien vio a la médico, y se acercó a ella para felicitarla: “¡Doctora, qué alegría verla! ¡No se puede hacer idea de lo contentas que están mis hijas! ¡Vienen a casa y no paran de hablar de lo bonito que es su programa y del bien que les hace! ¡Enhorabuena!” El ministro siguió en esa vena por un rato, hasta que la médico le dijo: “También a mí me alegra, ministro, que sus hijas estén tan contentas, y que usted haya tenido la ocasión de ver el valor que tiene un programa planteado así. ¿Qué le parece si desde el Ministerio se permitiese que en los colegios públicos donde los padres lo pidieran —las hijas del ministro estudiaban, como es natural, en un colegio privado—, pudiéramos también dar el mismo programa?” “¡Ah! ¡Eso no, doctora! ¡Eso no puede ser! A unos pocos se les puede educar, pero al pueblo hay que darle preservativos”.
Vamos con la segunda: En este caso era una médico norteamericana, que trabajaba en Ghana, en un centro de Atención Primaria. Había estado en la Conferencia Internacional de El Cairo sobre la Población y el Desarrollo, en 1994, y de retorno a América, antes de volver a su misión, pasó por España. Coincidimos en un acto, nos presentaron y estuvimos hablando un buen rato. En el centro donde ella trabajaba, en una zona sumamente deprimida —me dijo—, morían todos los días niños deshidratados a causa de una simple colitis, por falta de suero fisiológico, y por la ignorancia de las madres. Sin embargo, el centro estaba literalmente “lleno” —o tal vez sería mejor decir “invadido”— de cajas y cajas de preservativos que ciertas compañías americanas y europeas les enviaban gratis, hasta no saber qué hacer con ellos, porque ocupaban un espacio en el centro que no tenían, y que necesitaban para cosas más urgentes y más graves.
¿Cui prodest? ¿Quién paga el anuncio? ¿Qué visión del ser humano y de la vida —y de las distintas clases de seres humanos, y de vidas humanas— se esconde detrás de estas historias? ¿Quiénes, qué poderes y qué industrias, se benefician de la despoblación de África, y piensan ya sin duda en los futuros beneficios de sus inmensas riquezas y reservas naturales? Sin duda, los mismos que degradan sin cesar y sin límite nuestra propia humanidad y la dignidad de nuestro pensamiento cuando deciden —y nadie sería capaz de explicar racionalmente en virtud de qué poder—, promover entre nosotros la banalización absoluta del uso del cuerpo humano y del sexo.
Los mismos que deciden que el matrimonio —esa maravillosa y fragilísima realidad humana, o mejor, divina— no es un bien que necesita ser protegido. Los mismos que han decidido que a cualquier cosa —incluso constitutivamente estéril— se la puede llamar matrimonio, haciendo burla de los millones de personas de las que ellos viven, porque son quienes pagan como pueden sus impuestos, aunque ninguna de esas personas —absolutamente ninguna— haya nacido de esas uniones estériles. Los mismos que deciden que matar a un ser humano, siempre que no haya nacido y no tenga voz para gritar, ni acceso a los medios de comunicación para defender sus derechos, ni un sindicato que le defienda, es legítimo, con tal de que les convenga a alguno de los adultos implicados. Los mismos que están a punto de decidir “una salida” igualmente digna y honrosa “a favor” de quienes han dejado ya de producir, para que no sean una carga para la Seguridad Social. Los mismos que piden mil controles para obtener un antibiótico, pero dan a menores, sin que sus padres lo sepan, sin rechistar y sin comentario, y todas las veces que haga falta, una píldora abortiva cuyas consecuencias, absolutamente conocidas en caso de abuso, no se quieren decir, para que no quede rastro o huella alguna, para que nadie les pueda reclamar el día de mañana por este crimen contra la humanidad de nuestros adolescentes (y contra su salud mental, afectiva y corporal).
Lo que se silencia es el dato —perfectamente constatado— de que el uso masivo de los preservativos no ha detenido el sida en África, sino que lo ha propagado. Y se silencia el número de suicidios que se producen entre las mujeres que han abortado. Y se silencia la amargura infinita y el dolor en que viven la inmensa mayoría de las que se han creído que “eso” era un derecho, y no saben que sería mucho mejor que fuese un pecado, porque los pecados, todos los pecados, HAY quien los perdona, y quien nos ama y nos abraza y nos cura. Y se silencia que, según estadísticas oficiales, en Andalucía, la primera causa de muerte entre los adolescentes y jóvenes no son los accidentes de tráfico, sino el suicidio. Y como se silencia, nadie se pregunta por qué. No hace falta preguntarse, porque es obvio que vivimos en el País de las maravillas. Y estamos lanzados hacia el progreso. Desde luego, a toda velocidad. A tanta velocidad, que ya no podemos saber hacia dónde vamos, si hacia el progreso o hacia el abismo.
¡Qué difícil es no pensar en aquella escena de El tercer hombre en la que Joseph Cotten y Orson Wells mantienen una conversación en la noria del Prater de Viena! En aquella Viena destruida por la II Guerra Mundial, Orson Wells vendía de estraperlo penicilina adulterada, con terribles consecuencias para quienes la usaban, incluso cuando sobrevivían. Lo importante es mirar a los hombres de lejos, como desde lo alto de la noria, hasta que no sean más que puntitos... “Si te ofrecen veinte dólares por cada uno de esos puntitos que dejara de moverse, ¿cuántos crees que se resistirían? ... Y libres de impuestos, amigo, libres de impuestos...” Con un cinismo helador, Orson Wells continúa: “Los gobiernos lo hacen, ¿por qué no podríamos hacerlo nosotros?” La sociedad de los puntitos vistos de lejos, vistos en las estadísticas, es ya nuestra sociedad. La vida del hormiguero industrioso al servicio de los intereses económicos y políticos de los poderosos podría ser nuestro futuro. Lo más sarcástico, lo más esperpéntico de todo, es que parecemos dirigirnos hacia ese futuro tan alegres y confiados como unos párvulos a los que sus maestros llevan de excursión.
Lo que el Santo Padre ha dicho en África es, sencillamente, que tenemos necesidad de cambiar nuestra mirada sobre la sexualidad. Y también que tenemos necesidad de cambiar nuestra mirada sobre la enfermedad y sobre los enfermos. Dos verdades evidentes. Antes que ninguna otra reflexión acerca del derecho del Papa a hablar, o acerca de qué cosas puede o no puede, o debe o no debe hablar, lo que se impone recordar es, SOBRE TODO, QUE LO QUE HA DICHO EL PAPA ES VERDAD. Es verdad para África y es verdad para nosotros. Es verdad para todo el que no se resigne a que nuestra sexualidad, ni nada en nuestra vida, sea como en la vida de los animales. Es verdad para todo el que no esté dispuesto a resignarse a que su futuro sea formar parte, solidaria y alegremente, del hormiguero universal, controlado por esa nueva casta de Grandes Hermanos que se multiplica como las setas. Hay una forma más bella, mejor y más humana de vivir la sexualidad. Hay una forma mejor, más bella y más humana de afrontar nuestra fragilidad y nuestra miseria, nuestra enfermedad y nuestra muerte. ¡Gracias, Santo Padre, por tener el valor de decirnos la verdad, a nosotros y a nuestros hermanos africanos! ¡Gracias por reclamarnos a todos a una vida de primera clase, a una vida verdadera y plenamente humana! ¡Millones de hombres pedimos al Señor todos los días para que no se canse, para que no ceda, para que el Señor le sostenga y siga siendo libre!
Javier Martínez - Arzobispo de Granada

miércoles, 12 de mayo de 2010

CLAVES PARA UN FECUNDA EVANGELIZACIÓN

CLAVES PARA UNA FECUNDA EVANGELIZACIÓN


La única forma para ser eficaces es dejar a Dios ser Dios, dejar que Dios actúe en nosotros y aceptar con humildad y obediencia ser instrumento suyo. Tratar de saber en cada momento qué es lo que Dios quiere de mí, cuál es el proyecto que soñó para mí cuando me creó.

Desde esta actitud básica y vital tendremos libertad para superar tres dificultades:
- la nostalgia de un pasado que desconfía de la acción renovadora del Espíritu para vivir el momento actual.
- La pretensión de que no puedo aprender nada de lo construido hasta ahora y la soberbia de pensar que ahora he descubierto la verdadera Iglesia y el verdadero mensaje de Jesucristo. Es la pretensión de que son mis cualidades y mi sabiduría la que es capaz de evangelizar. Es también desconfianza en la acción de Dios.
- La mediocridad fruto del desánimo ante las dificultades, dejando pasar oportunidades de evangelizar que Dios nos pone en el camino. Es la desconfianza en la acción misteriosa de Dios que actúa a través de nuestras carencias y debilidades.

Superadas, con la ayuda de Dios, estas dificultades podemos poner en práctica cinco actitudes a modo de piezas de un engranaje que hace funcionar a un solo motor. Cada pieza tiene sentido en relación con las demás, sólo hará fecunda la evangelización si se viven íntegramente como un sistema que da sentido a un estilo de vida.


1- Centralidad de Jesucristo, no como personaje histórico del pasado digno de imitar; sino real, vivo y presente, con el que tengo la posibilidad de comunicarme a través de la oración, los sacramentos y la caridad. Para ser fecundo hay que retornar a Cristo renovando en mi vida su presencia y su mensaje. No es un cambio de formas (re-forma) sino lanzar de nuevo el mensaje de siempre; presentar y proponer de nuevo la enseñanza eterna de Cristo (re-novación). Para este retorno a Jesucristo nos ayudará recordar cómo fue la vida de Jesucristo, cómo fueron las primeras comunidades cristianas y las enseñanzas de los Padres de la Iglesia.

2- Retorno al carisma de mi movimiento o institución. Es aquí volver a las fuentes, volver a Cristo desde el carisma particular. No se trata de una refundación nostálgica ni de una pretensión reformadora como si el carisma no fuera adecuado para nuestro tiempo. Hay quienes quisieran cambiar todo de nuevo (pretensión) y quienes creen en el carisma como una etiqueta del pasado (nostalgia). No es hacerse un experto en el carisma, es bucear en él, en su identidad, en sus inicios y en su gestación. En el caso del MFC no es suficiente conocer sus orígenes y su ideario, es necesario vivirlo, ponerlo en práctica en su integridad y aceptar transformar mi vida conforme al carisma. Es saber cómo se gestó, cómo surgió y, desde la vivencia de su identidad, hacerlo nuevo en la época presente. La creación del MFC surge, como todos los movimientos de la Iglesia, por impulso del Espíritu Santo de una forma determinada. Por una parte surgen “espontáneamente” grupos de matrimonios respondiendo a la llamada del Papa Pio XII y por otra parte es la misma Iglesia la que pide a estos grupos dispersos que se unan bajo las siglas del MFC. Por eso el MFC se definió como asociación pública de fieles con una vinculación especial a la Jerarquía, al servicio de la Iglesia, en la Iglesia, con la Iglesia y para la Iglesia.


3- Desde Cristo y desde el carisma hay que saber crecer en el tiempo y dar fruto. No se trata de querer respirar el mismo ambiente de otra época, sino de tener iniciativa y creatividad para extender la acción evangelizadora. Crear nuevas posibilidades, nuevas concreciones del mismo carisma desde el Evangelio y centrados en Jesucristo. No es reformar el carisma, no es adaptarlo al tiempo; es vivirlo de nuevo con acciones adaptadas a la época que nos ha tocado vivir. El protagonista no es la época, es el mensaje que hay que hacerlo nuevo y presente hoy para que siga siendo fecundo. Se trata de responder a las exigencias del momento presente sin alejarse del carisma inicial.

4- Bajo la acción del Espíritu Santo, conscientes de que seremos eficaces si nos convencemos de que no somos nosotros, sino el Espíritu en nosotros. Otra cosa sería una pretensión refundadora fruto del orgullo, la soberbia y la desconfianza. Que el mismo Espíritu que inspiró en la época fundacional sea el que mueva ahora también a la fundación. La acción evangelizadora no es humana, es siempre fruto del Espíritu. Es el seguimiento de Jesucristo, inspirado por el Espíritu Santo, como una respuesta a una invitación del Señor. Así las circunstancias del tiempo pasan a un segundo plano. Adaptación, no para traicionar o cambiar el carisma, sino para vivirlo con mayor fidelidad.


5- Bajo la orientación de la Iglesia, garantía de que caminamos en la verdad y desde la verdad. El MFC es un instrumento de la Iglesia para la evangelización de la familia y, desde la familia, para la evangelización de toda la sociedad. Es un servicio a la Iglesia Universal que se concreta en la Iglesia Diocesana y al servicio de la Parroquia. El MFC será fecundo en la medida de su adhesión afectiva y efectiva a las orientaciones de la Iglesia. Fidelidad a la Iglesia que se traduce en fidelidad y seguimiento al Magisterio de la Iglesia, al Papa, al Obispo y al Párroco.

Centrados en Cristo, desde el carisma, haciéndolo brotar de nuevo y presente hoy, bajo el impulso del Espíritu Santo y la orientación del Magisterio de la Iglesia. Y poniéndolo bajo la protección de la Virgen María, Reina de la Familia.
De esta manera sembraremos, regaremos y cosecharemos. De otra forma estaremos desaprovechando oportunidades y no estaremos viviendo el proyecto de Dios en nuesta vida y en nuestra comunidad.

Antonio Manuel Sánchez Sánchez





martes, 4 de mayo de 2010

CONTEMPLAR A CRISTO CON LOS OJOS DE MARÍA

CONTEMPLAR A CRISTO CON LOS OJOS DE MARÍA

¿Qué es y qué no es el rosario? No es una rutina, no es una costumbre, no es prisa; el rosario es toda la Iglesia reunida con María contemplándola. El rosario no es una devoción a la Virgen, sino una devoción a Cristo que centra perfectamente la vida del bautizado. Toda la Iglesia y tú, una parte viva, contemplando los misterios de Jesús con los ojos, y sobre todo con el corazón de la Virgen. No es el rosario una mecánica repetición distraída, o con rutina o con prisa de cincuenta avemarías.

Sin contemplación de los misterios de la vida de Jesús, el rosario es cuerpo sin alma, que acaba secándose, que acaba en rutina o prisa. Lo más bello que se puede ofrecer a Dios Padre después de la Santa Misa, Cristo-Crucificado, Cristo-comunión, Cristo-Sagrario, es el rosario contemplando los misterios de la vida de Jesús.

Es oración contemplativa y cristológica al mismo tiempo. Empieza siendo una oración contemplativa: ver a las personas, oír lo que hablan, contemplar lo que hacen, y, como todos los misterios de la vida de Jesús son reproducción del Christus humiles de San Agustín, me enseñan a desaparecer, me enseñan mi insignificancia, mi nada y mi pecado, y me preparan maravillosamente para contemplar el Dios majestad, sabiduría, eternidad, belleza, bondad y misericordia.

Oración contemplativa, aunque principia siendo súplica, tanto en las avemarías como en el padrenuestro que las entrelaza. La súplica con que se inicia el rosario se funde casi en oración de recogimiento primero, de quietud después, de unión transformadora finalmente. La cadencia de avemarías que se repiten se parecer a las olas del mar, nos elevan a todos a las cimas de la contemplación.

Oración contemplativa, pero además cristológica, que nos hace comprender que Cristo no vivió hace veinte siglos en Jerusalén, sino que Cristo está viviendo en nosotros sus misterios de amor a cada uno. El rosario me enseña a vivir no solo, sino con María, la mejor contempladora de Jesucristo, la más amante de Dios.

Oración contemplativa, llena de una belleza tan grande. Oración de súplica, por el perdón de mis pecados: el egoísmo, padre del orgullo; la pereza; la hipocresía; la ingratitud; la desconfianza; el miedo.

Oración de acción de gracias por todos los beneficios que yo recibo, porque en el corazón inmaculado de la Virgen se dan gracias. También yo en mi pequeñez, puedo darlas. Oración de súplica, que obtiene milagros individuales y colectivos de transformación, de conversión. Por eso el Rosario ha merecido siempre una vigilante atención y una cuidadosa solicitud de la Iglesia, mi madre y maestra.

Texto del Siervo de Dios Padre Tomás Morales, SJ
Meditación sobre el Rosario, octubre 1992
Fuente: Revista Alcor, mayo 2010.

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FIRMES EN LA FE (Himno oficial JMJ Madrid 2011)

UN SEGLAR DESCUBRE LA ORACIÓN (Abelardo de Armas Añón)

Abelardo de Armas. Un seglar descubre la oración from Cruzados de Santa María on Vimeo.

Fuente: http://abelardodearmas.blogspot.com/