En busca de la santidad

Papa Francisco: Hay que tener en cuenta que la santidad no es algo que nos proporcionamos a nosotros mismos, que obtenemos con nuestras cualidades y nuestras habilidades. La santidad es un don, es el regalo que nos hace el Señor Jesús, cuando nos lleva con Él, nos cubre de Él y nos hace como Él... La santidad es el rostro más bello de la Iglesia: es descubrirse en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y su amor... no es la prerrogativa de unos pocos: la santidad es un don que se ofrece a todos, sin excepción, por eso es el carácter distintivo de cada cristiano.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Lo que el Papa Francisco espera de los catequistas



Lo que el Papa Francisco espera de los catequistas: 
- identidad
- volver a partir de Cristo
- amor
-  fidelidad 
- alerta
( por Jesús de las Heras Muela, director del semanario ECCLESIA y de ECCLESIA DIGITAL)

A luz de sus dos espléndidas intervenciones, he aquí las claves, de lo que el Papa Francisco espera de los catequistas, una aportación todavía más precisa y preciosa al comenzar también un nuevo curso catequético.

1.- La identidad

El primado, lo primero es ser catequistas, no solo trabajar como catequistas. Ser catequista es una vocación y un servicio. Ser catequista significa dar testimonio de la fe; ser coherente con la propia vida.

Catequista es que custodia y alimenta la memoria de Dios; la custodia en sí mismo y sabe despertarla en los demás. El catequista es precisamente un cristiano que pone esta memoria al servicio del anuncio; no para exhibirse, no para hablar de sí mismo, sino para hablar de Dios, de su amor y su fidelidad. Hablar y transmitir todo aquello que Dios ha revelado.

El catequista, pues, es un cristiano que lleva consigo la memoria de Dios, se deja guiar por la memoria de Dios en toda su vida, y la sabe despertar en el corazón de los otros. Esto requiere esfuerzo. Compromete toda la vida.

El catequista es un hombre de la memoria de Dios si tiene una relación constante y vital con él y con el prójimo; si es hombre de fe, que se fía verdaderamente de Dios y pone en él su seguridad; si es hombre de caridad, de amor, que ve a todos como hermanos; si es hombre de paciencia y perseverancia, que sabe hacer frente a las dificultades, las pruebas y los fracasos, con serenidad y esperanza en el Señor; si es hombre amable, capaz de comprensión y misericordia.

2.- Volver a partir desde Cristo en un doble movimiento: ser discípulo y después misionero

Esto significa, en primer lugar, tener familiaridad con Él. ¡Permanecer en Jesús! Solo así el catequista dará fruto. ¡Dejarse mirar por el Señor! Después, volver a partir de Cristo significa también imitarlo en el salir de sí mismo e ir al encuentro del otro. El corazón del catequista vive siempre este movimiento de “sístole – diástole”: unión con Jesús-encuentro con el otro. Son las dos cosas: yo me uno a Jesús y salgo al encuentro con los demás. Si falta uno de estos dos movimientos el corazón no late más, no puede vivir.

Asimismo, volver a partir de Cristo significa no tener miedo de ir con Él a las periferias. Si un cristiano sale por las calles en las periferias, puede tener, sí, un accidente… Tantas veces hemos visto accidentes… Pero –dice el Papa- “¡prefiero mil veces una iglesia accidentada y no una iglesia enferma! ¡Una iglesia, un catequista que tenga el valor de arriesgar para salir y no un catequista que sabe todo, pero cerrado siempre y enfermo!”.

3.- Amor, fidelidad, alerta

“Ser” catequistas requiere amor, amor a Cristo cada vez más fuerte, amor a su pueblo santo. El catequista debe amor a Jesucristo y a su Iglesia. Debe amar, pues, a sus catequizandos.

El catequista ha de vivir y mostrar la doctrina cristiana en su totalidad. Sin quitar ni agregar.

Y por ello el catequista ha de evitar y alertar del riesgo de apoltronarse, de la comodidad, de la mundanidad en la vida y en el corazón, de concentrarnos en nuestro bienestar, en su propio yo y en nuestro propio grupo

viernes, 27 de septiembre de 2013

¿SABES COSAS DE JESÚS O CONOCES A JESÚS?

EL PAPA FRANCISCO EXPLICA CÓMO PODEMOS CONOCER A JESÚS

(De la homilía del Papa Francisco de hoy en Santa Marta). Se puede conocer verdaderamente a Jesús mediante la mente, el corazón y la acción.
“Se debe conocer a Jesús en el Catecismo. Pero no es suficiente conocerlo con la mente: es un paso.
A Jesús es necesario conocerlo en el diálogo con Él, hablando con Él, en la oración, de rodillas. Si tú no rezas, si tú no hablas con Jesús, no lo conoces. Tú sabes cosas de Jesús, pero no vas con el conocimiento que te da el corazón en la oración. Conocer a Jesús con la mente, el estudio del Catecismo; conocer a Jesús con el corazón, en la oración, en el diálogo con Él. Esto nos ayuda bastante, pero tampoco es suficiente...

Hay un tercer camino para conocer a Jesús: es el seguimiento. Ir con Él, caminar con Él”.  Es necesario “andar, recorrer sus caminos, conocer a Jesús con el lenguaje de la acción”. “Si yo conozco a Jesús así, me implico con Él”: “No se puede conocer a Jesús sin implicarse con Él, sin jugarse la vida por Él. Cuando tanta gente – también nosotros – se hace esta pregunta: ‘¿Pero quién es Jesús?’, la Palabra de Dios nos responde: ‘¿Tú quieres conocer quién es Éste? Lee lo que la Iglesia te dice de Él, habla con Él en la oración y camina por su camino con Él. De este modo conocerás quién es’. ¡Éste es el camino! ¡Cada uno debe hacer su elección!”.

martes, 17 de septiembre de 2013

Sugerencias para vivir bien la 49ª Semana del Año de la Fe: 16-22 septiembre 2013

Sugerencias para vivir bien la 49ª Semana del Año de la Fe: 16-22 septiembre 2013


Porta Fidei

La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino. 
Fe y amor. No hay una sin la otra, como dice Benedicto XVI. Si vemos que nos falta fe, es porque no amamos suficiente. Si no estamos amando es porque flaquea la fe. Mente y corazón deben andar al unísono. Tanto nuestros pensamientos como nuestras acciones se tienen que nutrir de estas dos virtudes-columna. La Beata Teresa de Calcuta lo expresaba así: "El fruto de la oración es la profundización en la fe. El fruto de la fe es el amor".

Lectura

Capítulos IV-V de la Carta Encíclica del Santo Padre Juan Pablo II "Fides et Ratio", sobre las relaciones entre fe y razón.

La fe de los santos

Santa María Eugenia de Jesús creció en un ambiente un tanto indiferente a la religión. Sin embargo, el Señor mismo la sostuvo en la fe. Aquí puedes leer su biografía y la homilía de Benedicto XVI en su canonización.

Jaculatoria

"Otorgadme, oh Señor Dios mío, entendimiento que os conozca, diligencia que os busque, sabiduría que os halle, comportamiento que os agrade, perseverancia que confiadamente os espere, y esperanza que, finalmente, os abrace". (Santo Tomás de Aquino)

Petición

Por todos aquellos que dedican gran parte de su tiempo y de sus bienes a ayudar a los demás, para que el Señor les socorra también a ellos en todas sus necesidades.

Propósito

Procurar una sinceridad absoluta a todos los niveles: con los demás, con uno mismo, con Dios.

Para meditar

Te proponemos algunos textos que pueden ayudarte a meditar sobre la fe esta semana.
Antiguo Testamento: Tob. 13, 1-16 "Yo ensalzo a mi Dios, el Rey del cielo, mi alma se regocija en su grandeza"
Salmos: Sal. 30 [29] “Vino el Señor en mi socorro”
Evangelio: Jn. 10, 1-16 "Yo soy el buen pastor, que da la vida por sus ovejas"
Epístolas: II Tes. 3, 1-16 "No todos tienen fe. Pero el Señor es fiel: Él os fortalecerá y os librará del Maligno"
Catecismo de la Iglesia Católica: 
Párrafos 787-791
787 Desde el comienzo, Jesús asoció a sus discípulos a su vida (cf. Mc. 1,16-20; 3, 13-19); les reveló el Misterio del Reino (cf. Mt 13, 10-17); les dio parte en su misión, en su alegría (cf. Lc 10, 17-20) y en sus sufrimientos (cf. Lc 22, 28-30). Jesús habla de una comunión todavía más íntima entre Él y los que le sigan: "Permaneced en mí, como yo en vosotros [...] Yo soy la vid y vosotros los sarmientos" (Jn 15, 4-5). Anuncia una comunión misteriosa y real entre su propio cuerpo y el nuestro: "Quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él" (Jn 6, 56).
788 Cuando fueron privados los discípulos de su presencia visible, Jesús no los dejó huérfanos (cf. Jn 14, 18). Les prometió quedarse con ellos hasta el fin de los tiempos (cf. Mt 28, 20), les envió su Espíritu (cf. Jn 20, 22; Hch 2, 33). Por eso, la comunión con Jesús se hizo en cierto modo más intensa: "Por la comunicación de su Espíritu a sus hermanos, reunidos de todos los pueblos, Cristo los constituye místicamente en su cuerpo" (LG 7).
789 La comparación de la Iglesia con el cuerpo arroja un rayo de luz sobre la relación íntima entre la Iglesia y Cristo. No está solamente reunida en torno a Él: siempre está unificada en Él, en su Cuerpo. Tres aspectos de la Iglesia "cuerpo de Cristo" se han de resaltar más específicamente: la unidad de todos los miembros entre sí por su unión con Cristo; Cristo Cabeza del cuerpo; la Iglesia, Esposa de Cristo.
790 Los creyentes que responden a la Palabra de Dios y se hacen miembros del Cuerpo de Cristo, quedan estrechamente unidos a Cristo: "La vida de Cristo se comunica a a los creyentes, que se unen a Cristo, muerto y glorificado, por medio de los sacramentos de una manera misteriosa pero real" (LG 7). Esto es particularmente verdad en el caso del Bautismo por el cual nos unimos a la muerte y a la Resurrección de Cristo (cf. Rm 6, 4-5; 1 Co 12, 13), y en el caso de la Eucaristía, por la cual, "compartimos realmente el Cuerpo del Señor, que nos eleva hasta la comunión con él y entre nosotros" (LG 7).
791 La unidad del cuerpo no ha abolido la diversidad de los miembros: "En la construcción del Cuerpo de Cristo existe una diversidad de miembros y de funciones. Es el mismo Espíritu el que, según su riqueza y las necesidades de los ministerios, distribuye sus diversos dones para el bien de la Iglesia". La unidad del Cuerpo místico produce y estimula entre los fieles la caridad: "Si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; si un miembro es honrado, todos los miembros se alegran con él" (LG 7). En fin, la unidad del Cuerpo místico sale victoriosa de todas las divisiones humanas: "En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo: ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Ga 3, 27-28).
Concilio Vaticano II: 
Unitatis Redintegratio - Párrafos 11-12
11. En ningún caso debe ser obstáculo para el diálogo con los hermanos del sistema de exposición de la fe católica. Es totalmente necesario que se exponga con claridad toda la doctrina. nada es tan ajeno al ecumenismo como el falso irenismo, que pretendiera desvirtuar la pureza de la doctrina católica y obscurecer su genuino y verdadero sentido.
La fe católica hay que exponerla al mismo tiempo con más profundidad y con más rectitud, para que tanto por la forma como por las palabras pueda ser cabalmente comprendida también por los hermanos separados.
Finalmente, en el diálogo ecumenista los teólogos católicos, bien imbuidos de la doctrina de la Iglesia, al tratar con los hermanos separados de investigar los divinos misterios, deben proceder con amor a la verdad, con caridad y con humildad. Al confrontar las doctrinas no olviden que hay un orden o "jerarquía" de las verdades en la doctrina católica, por ser diversa su conexión con el fundamente de la fe cristiana. De esta forma se preparará el camino por donde todos se estimulen a proseguir con esta fraterna emulación hacia un conocimiento más profundo y una exposición más clara de las incalculables riquezas de Cristo (Cf. Ef., 3,8).
12. Todos los cristianos deben confesar delante del mundo entero su fe en Dios uno y trino, en el Hijo de Dios encarnado, Redentor y Señor nuestro, y con empeño común en su mutuo aprecio den testimonio de nuestra esperanza, que no confunde.
Como en estos tiempos se exige una colaboración amplísima en el campo social, todos los hombres son llamados a esta empresa común, sobre todo los que creen en Dios y aún más singularmente todos los cristianos, por verse honrados con el nombre de Cristo.
La cooperación de todos los cristianos expresa vivamente la unión con la que ya están vinculados y presenta con luz más radiante la imagen de Cristo Siervo. Esta cooperación, establecida ya en no pocas naciones, debe ir perfeccionándose más y más, sobre todo en las regiones desarrolladas social y técnicamente, ya en el justo aprecio de la dignidad de la persona humana, ya procurando el bien de la paz, ya en la aplicación social del Evangelio, ya en el progreso de las ciencias y de las artes, con espíritu cristiano, ya en la aplicación de cualquier género de remedio contra los infortunios de nuestros tiempos, como son el hambre y las calamidades, el analfabetismo y la miseria, la escasez de viviendas y la distribución injusta de las riquezas.
Por medio de esta cooperación podrán advertir fácilmente todos los que creen en Cristo cómo pueden conocerse mejor unos a otros, apreciando más y cómo se allana el camino para la unidad de los cristianos.


Lumen Fidei: Carta Encíclica del Sumo Pontífice Francisco sobre la fe, aquí.


Enlaces

Sigue las noticias, eventos, discursos y documentos del Año de la Fe:
Web oficial de la Santa Sede: www.annusfidei.va
Web dedicada al Año de la Fe en Hogar de la Madre: http://www.hogardelamadre.net/es/vida-espiritual/annus-fidei

¿Te ayudan estas sugerencias? No dudes en ayudar también a otras personas que estén interesadas, reenviando este mensaje o invitándolas a suscribirse aquí.
Para ver las sugerencias de las semanas anteriores, pincha aquí.

La página de Teresa Giertych - Septiembre 2013

1 septiembre 2013


  • Ahora que nos toca reincorporarnos a la “normalidad” tras el descanso veraniego, acostumbrémonos a tener presente a Dios cuando trabajamos:
ORACIÓN FINAL ANTE EL ORDENADOR 
Recuerdo que mientras estoy aquí, frente a mi ordenador,
Dios me contempla con amor y espera mi presencia activa...
Hago una pausa y reflexiono sobre esto...

Pido la gracia de creer en lo que podría llegar a ser y hacer
si le permitiera Dios continuar su obra en mí...
Dejar que Él, quien me creó y me ama...,
continúe creándome, guiándome y dándome forma...

En este momento, Señor, vuelvo mis pensamientos hacia Ti...
Dejo de lado mis labores y preocupaciones...
Descanso y refresco mi corazón en tu Presencia, Señor...

¿Qué sentimientos surgen en mí al orar y reflexionar sobre la Palabra de Dios?...
Me imagino a Jesús mismo sentado o de pie, cerca de mí... y le abro mi corazón...

Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo,
como era en el principio, es ahora y siempre será,
por los siglos de los siglos. Amén.


·         Busca información sobre la vida de los católicos contemporáneos: Beato Jerzy Popiełuszko, (1947-1984) sacerdote polaco, defendió los derechos humanos, la libertad, la justicia y la verdad. Fue muerto por los servicios secretos de la Polonia comunista.
·          Ve la película  “Popieluszko, la libertad está en nosotros”
·          Decídete a rezar el Via Crucis una vez a la semana.


8 septiembre 2013

·         Ve al Museo de Cádiz a ver arte sacro y rezar mientras lo contemplas
·         En todo momento, enfoca las opciones de cada día desde la fe, y antes de tomar decisiones, déjate iluminar por la Palabra de Dios.
·         Como a menudo nos quieren convencer de que la Ciencia excluye la existencia de Dios, infórmate sobre algún científico cristiano: P. Stanley L Jaki OSB (1924-2009) físico, historiador y teólogo
·         Ve la serie de películas animadas :  “Testamento,  la Biblia animada”(1996)
Son nueve películas en distintos tipos de animación.


15 septiembre 2013

·        Adora a Dios con esta oración de San Francisco de Asís:
Que cada uno de nosotros, estemos donde estemos, y en todo momento, creamos, mantengamos verdadera y humildemente en nuestro corazón y amemos, honremos, adoremos y sirvamos, glorifiquemos y exaltemos, magnifiquemos y Te demos gracias a Ti, Dios supremo y eterno, Trinidad y unidad,  Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Salvador de todos los que creen, esperan y aman en Él, que es eterno.
Inmutable, invisible, indescriptible, inefable, incomprensible, insondable, bendito, digno de alabanza, glorioso, exaltado en las alturas, sublime, altísimo, gentil, adorable, delicioso y totalmente deseable sobre todo lo demás por siempre. Amén.

·        Ármate de valor para dar testimonio cristiano en tu vida cotidiana

·        Busca información sobre la vida de los católicos contemporáneos: Jean Vanier (1928) teólogo católico, filósofo y oficial de la Marina canadiense. Deja la Marina para estudiar filosofía y teología, pasando a ser profesor de Filosofía Moral en la Universidad de Toronto. Tras visitar a su amigo y director espiritual, el sacerdote dominico Thomas Philippe, capellán de una residencia que acogía a unos 30 hombres con una deficiencia mental,  decide dedicarse a los discapacitados mentales. Funda la comunidad L’Arche, (El Arca) donde convive con varios discapacitados, dándoles un ambiente familiar, un hogar donde puedan sentirse acogidos y crecer, conociendo la buena nueva de Jesús.  Hoy día hay más de cien comunidades repartidos por el mundo entero.




22 septiembre 2013


  • ¿Conoces la página web de nuestra diócesis?

  • Apúntate a algún cursillo de profundización en la fe

  • Conoce lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la Dignidad del hombre (I)

“Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación” (GS 22, 1). En Cristo, “imagen del Dios invisible” (Col 1,15; Cf. 2 Co 4, 4), el hombre ha sido creado “a imagen y semejanza” del Creador. En Cristo, redentor y salvador, la imagen divina alterada en el hombre por el primer pecado ha sido restaurada en su belleza original y ennoblecida con la gracia de Dios. (Párrafo1701)



29 septiembre 2013

  • Hoy día de los Arcángeles reza esta oración a San Miguel Ángel:
  • San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

  • Conoce lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la Dignidad del hombre (II)

En la nueva Alianza, la oración es la relación viva de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo. La gracia del Reino es "la unión de la Santísima Trinidad toda entera con el espíritu todo entero" (San Gregorio Nac., or. 16, 9). Así, la vida de oración es estar habitualmente en presencia de Dios, tres veces Santo, y en comunión con Él. Esta comunión de vida es posible siempre porque, mediante el Bautismo, nos hemos convertido en un mismo ser con Cristo (Cf. Rm 6, 5). La oración es cristiana en tanto en cuanto es comunión con Cristo y se extiende por la Iglesia que es su Cuerpo. Sus dimensiones son las del Amor de Cristo (Cf. Ef 3, 18-21).(Párrafo 2565)

  • Ve la película : “Therese”  de Leonardo Defilippi, sobre Santa Teresita del Niño Jesús

  • Como a menudo nos quieren convencer de que la Ciencia excluye la existencia de Dios, infórmate sobre algún científico católico: Antonio Zichichi (1929) físico nuclear católico


Considera que la palabra “ciencia” significa descubrir la lógica de la Naturaleza. Si hay lógica en el mundo, desde la estructura más pequeña hasta los límites del cosmos, entonces forzosamente tiene que haber un autor de esa lógica. La cultura atea considera que no hay tal autor, pero eso no se tiene en pie. (Academia Pontificia de las Ciencias. Video 2011)

lunes, 2 de septiembre de 2013

Sugerencias para vivir bien la 47ª Semana del Año de la Fe: 2-8 septiembre 2013

Sugerencias para vivir bien la 47ª Semana del Año de la Fe: 2-8 septiembre 2013


Porta Fidei

También nosotros vivimos por la fe: para el reconocimiento vivo del Señor Jesús, presente en nuestras vidas y en la historia.
No olvidemos esta verdad. Jesucristo está vivo y está presente entre nosotros. Trabajemos por hacer más profunda y firme nuestra fe para comprender estas verdades y vivir en conformidad con ellas.

Lectura

Introducción y capítulo I de la Carta Encíclica del Santo Padre Juan Pablo II "Fides et Ratio", sobre las relaciones entre fe y razón.

La fe de los santos

"Santa Maravillas de Jesús vivió animada por una fe heroica, plasmada en la respuesta a una vocación austera, poniendo a Dios como centro de su existencia". Lee aquí su biografía y la homilía completa de Juan Pablo II en su canonización.

Jaculatoria

"Señor, ¿a quién vamos a ir? Sólo Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Hijo de Dios» (Jn. 6, 69).

Petición

Por quienes sufren persecución por causa de su fe, para que encuentren el Jesús Crucificado su consuelo y su fortaleza.

Propósito

En la carta a los Gálatas (Gal. 6, 2), San Pablo dice: "Ayudaos mutuamente a llevar vuestras cargas y cumplid así la ley de Cristo". Esta semana buscaremos ocasiones de ayudar a otras personas a cargar sus sufrimientos, aliviándoles con obras y palabras en lo que podamos.

Para meditar

Te proponemos algunos textos que pueden ayudarte a meditar sobre la fe esta semana.
Antiguo Testamento: Dan. 13 Historia de Susana: "Prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Señor"
Salmos: Sal. 111 [110] “Quiero alabar al Señor de todo corazón”
Evangelio: Jn. 5, 1-9 “¿Quieres ser curado?”
Epístolas: II Pe. 3, 11-18 "Procurad que Dios os encuentre en paz con él, intachables e irreprochables".
Catecismo de la Iglesia Católica: 
Párrafos 1996-2001
1996 Nuestra justificación es obra de la gracia de Dios. La gracia es el favor, el auxilio gratuito que Dios nos da para responder a su llamada: llegar a ser hijos de Dios (cf Jn 1, 12-18), hijos adoptivos (cf Rm 8, 14-17), partícipes de la naturaleza divina (cf 2 P 1, 3-4), de la vida eterna (cf Jn 17, 3).
1997 La gracia es una participación en la vida de Dios. Nos introduce en la intimidad de la vida trinitaria: por el Bautismo el cristiano participa de la gracia de Cristo, Cabeza de su Cuerpo. Como "hijo adoptivo" puede ahora llamar "Padre" a Dios, en unión con el Hijo único. Recibe la vida del Espíritu que le infunde la caridad y que forma la Iglesia.
1998 Esta vocación a la vida eterna es sobrenatural. Depende enteramente de la iniciativa gratuita de Dios, porque sólo Él puede revelarse y darse a sí mismo. Sobrepasa las capacidades de la inteligencia y las fuerzas de la voluntad humana, como las de toda creatura (cf 1 Co 2, 7-9)
1999 La gracia de Cristo es el don gratuito que Dios nos hace de su vida infundida por el Espíritu Santo en nuestra alma para sanarla del pecado y santificarla: es la gracia santificante o divinizadora, recibida en el Bautismo. Es en nosotros la fuente de la obra de santificación (cf Jn 4, 14; 7, 38-39):
"Por tanto, el que está en Cristo es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo. Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo" (2 Co 5, 17-18).
2000 La gracia santificante es un don habitual, una disposición estable y sobrenatural que perfecciona al alma para hacerla capaz de vivir con Dios, de obrar por su amor. Se debe distinguir entre la gracia habitual, disposición permanente para vivir y obrar según la vocación divina, y las gracias actuales, que designan las intervenciones divinas que están en el origen de la conversión o en el curso de la obra de la santificación.
2001 La preparación del hombre para acoger la gracia es ya una obra de la gracia. Esta es necesaria para suscitar y sostener nuestra colaboración a la justificación mediante la fe y a la santificación mediante la caridad. Dios completa en nosotros lo que Él mismo comenzó, "porque él, por su acción, comienza haciendo que nosotros queramos; y termina cooperando con nuestra voluntad ya convertida" (San Agustín, De gratia et libero arbitrio, 17, 33):
"Ciertamente nosotros trabajamos también, pero no hacemos más que trabajar con Dios que trabaja. Porque su misericordia se nos adelantó para que fuésemos curados; nos sigue todavía para que, una vez sanados, seamos vivificados; se nos adelanta para que seamos llamados, nos sigue para que seamos glorificados; se nos adelanta para que vivamos según la piedad, nos sigue para que vivamos por siempre con Dios, pues sin él no podemos hacer nada" (San Agustín, De natura et gratia, 31, 35).
Concilio Vaticano II: 
Apostolicam Actuositatem - Párrafo 11
Habiendo establecido el Creador del mundo la sociedad conyugal como principio y fundamento de la sociedad humana, convirtiéndola por su gracia en sacramento grande... en Cristo y en la Iglesia (Cf. Ef., 5,32), el apostolado de los cónyuges y de las familias tiene una importancia trascendental tanto para la Iglesia como para la sociedad civil.
Los cónyuges cristianos son mutuamente para sí, para sus hijos y demás familiares, cooperadores de la gracia y testigos de la fe. Ellos son para sus hijos los primeros predicadores de la fe y los primeros educadores; los forman con su palabra y con su ejemplo para la vida cristiana y apostólica, los ayudan con mucha prudencia en la elección de su vocación y cultivan con todo esmero la vocación sagrada que quizá han descubierto en ellos.
Siempre fue deber de los cónyuges y constituye hoy parte principalísima de su apostolado, manifestar y demostrar con su vida la indisolubilidad y la santidad del vínculo matrimonial; afirmar abiertamente el derecho y la obligación de educar cristianamente la prole, propio de los padres y tutores; defender la dignidad y legítima autonomía de la familia. Cooperen, por tanto, ellos y los demás cristianos con los hombres de buena voluntad a que se conserven incólumes estos derechos en la legislación civil; que en el gobierno de la sociedad se tengan en cuenta las necesidades familiares en cuanto se refiere a la habitación, educación de los niños, condición de trabajo, seguridad social y tributos; que se ponga enteramente a salvo la convivencia doméstica en la organización de emigraciones.
Esta misión la ha recibido de Dios la familia misma para que sea la célula primera y vital de la sociedad. Cumplirá esta misión si, por la piedad mutua de sus miembros y la oración dirigida a Dios en común, se presenta como un santuario doméstico de la Iglesia; si la familia entera toma parte en el culto litúrgico de la Iglesia; si, por fin, la familia practica activamente la hospitalidad, promueve la justicia y demás obras buenas al servicio de todos los hermanos que padezcan necesidad. Entre las varias obras de apostolado familiar pueden recordarse las siguientes: adoptar como hijos a niños abandonados, recibir con gusto a los forasteros, prestar ayuda en el régimen de las escuelas, ayudar a los jóvenes con su consejo y medios económicos, ayudar a los novios a prepararse mejor para el matrimonio, prestar ayuda a la catequesis, sostener a los cónyuges y familias que están en peligro material o moral, proveer a los ancianos no sólo de los indispensable, sino procurarles los medios justos del progreso económico. Siempre y en todas partes, pero de una manera especial en las regiones en que se esparcen las primeras semillas del Evangelio, o la Iglesia está en sus principios, o se halla en algún peligro grave, las familias cristianas dan al mundo el testimonio preciosísimo de Cristo conformando toda su vida al Evangelio y dando ejemplo del matrimonio cristiano.
Para lograr más fácilmente los fines de su apostolado puede ser conveniente que las familias se reúnan por grupos.


Lumen Fidei: Carta Encíclica del Sumo Pontífice Francisco sobre la fe, aquí.


Enlaces

Sigue las noticias, eventos, discursos y documentos del Año de la Fe:
Web oficial de la Santa Sede: www.annusfidei.va
Web dedicada al Año de la Fe en Hogar de la Madre: http://www.hogardelamadre.net/es/vida-espiritual/annus-fidei

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FIRMES EN LA FE (Himno oficial JMJ Madrid 2011)

UN SEGLAR DESCUBRE LA ORACIÓN (Abelardo de Armas Añón)

Abelardo de Armas. Un seglar descubre la oración from Cruzados de Santa María on Vimeo.

Fuente: http://abelardodearmas.blogspot.com/