LA FAMILIA, ¿PRIORIDAD SOCIAL?
Estamos de
enhorabuena, la familia se está poniendo de moda. Es una buena noticia. La
Constitución Española reconoce sobre el papel la identidad y función social de
la familia. Es una buena noticia que la sociedad vaya asumiendo los principios
constitucionales para que la familia tenga un reconocimiento social. Las fuerzas
políticas de uno y otro signo se apresuran haciendo declaraciones en defensa de
esta institución y se prometen nuevas medidas legislativas.
Este
reconocimiento social tiene que verse en medidas concretas de apoyo a la
familia en todos sus aspectos y no sólo en ayudas económicas. Apoyo social es
también el reconocimiento de su propia identidad no equiparándola a otras
realidades que pretenden los mismos derechos cuando no contraen las mismas
obligaciones, ni realizan la misma función social. La familia es un sistema
orgánico que tiene su propia dinámica, sus dificultades y sus alegrías.
Apoyo
social a la familia es también ayudarla en su formación, en su evolución y en
el desarrollo eficaz de sus funciones. Es crear Centros de Orientación Familiar
dirigidos fundamentalmente a la educación familiar, a la orientación y a la
terapia; y no a la mera información de los mecanismos más o menos eficaces de
planificación familiar. Apoyar a la familia es tenerla en cuenta y favorecer su
capacidad de iniciativa y el asociacionismo familiar como modo de vertebrar la
sociedad. Es respetar el derecho de los padres a elegir el tipo de educación
que prefieren para sus hijos.
Apoyo a la
familia son también las aportaciones económicas y ayudas fiscales para que
tengan unas condiciones económicas que le aseguren un nivel de vida apropiado a
su dignidad. Pero también es no permitir el encarecimiento artificial de las
viviendas en beneficio de bancos, ayuntamientos y constructores. Es reclamar a
los medios de comunicación que no persigan la máxima rentabilidad económica o
política, con los mínimos costes para las mayores audiencias posibles y se decidan
a dar un servicio social promocionando valores humanos, culturales y
familiares, que no se apoyen en la violencia o la pornografía, en definitiva,
que opten sin complejos por la defensa de la vida de todas las personas por su
sola existencia.
No cabe duda,
la familia debe ser una prioridad social.
Antonio Manuel Sánchez Sánchez
(Diario de Cádiz, 11 diciembre 2001)
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