En busca de la santidad

Papa Francisco: Hay que tener en cuenta que la santidad no es algo que nos proporcionamos a nosotros mismos, que obtenemos con nuestras cualidades y nuestras habilidades. La santidad es un don, es el regalo que nos hace el Señor Jesús, cuando nos lleva con Él, nos cubre de Él y nos hace como Él... La santidad es el rostro más bello de la Iglesia: es descubrirse en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y su amor... no es la prerrogativa de unos pocos: la santidad es un don que se ofrece a todos, sin excepción, por eso es el carácter distintivo de cada cristiano.

viernes, 3 de abril de 2026

Segunda palabra: “EN VERDAD TE DIGO: HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO“

 

Segunda palabra:

EN VERDAD TE DIGO: HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO

 


En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso.

Qué alivio, qué alegría, qué consuelo debió sentir el buen ladrón cuando escuchó estas palabras de Jesús.

El buen ladrón entendió que Cristo reina desde el Amor, la Verdad y la Vida. Confesó lo que no veían sus ojos. Hizo su contrición perfecta y fue la llave que abrió el Tesoro de la Misericordia del Corazón de Cristo.

Reconoce su culpa y suplica humildemente al Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.

Yo también quiero confesar a Cristo como el Rey de mi vida, su soberanía sobre mi inteligencia, voluntad, corazón, sentimientos, …

Yo también quiero, Señor, sentir tu perdón, tu misericordia ante mis pecados, mis infidelidades y tener la certeza de que, con mi contrición, Tú me perdonas todas mis debilidades y me quieres llevar al Paraíso, a la Gloria de Dios, a su presencia por toda la Eternidad.

Pero ese Paraíso, un poquito de él, también podemos gozarlo aquí en la tierra cuando tenemos los mismos sentimientos tuyos, cuando hacemos la voluntad del Padre, cuando estamos íntimamente unidos a Él.

Ojalá podamos comunicar esta buena noticia a todos los hombres, para salvarnos.

miércoles, 1 de abril de 2026

Primera palabra: PADRE, PERDÓNALOS, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN

 Primera palabra:

PADRE, PERDÓNALOS, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN



Estamos contemplando y acompañando a Cristo en su pasión, vamos a escuchar las siete palabras que nos dirige directamente a cada uno de nosotros hoy. Abramos nuestro corazón porque son 7 palabras de redención.

Contemplemos la escena, pero no como meros espectadores, sino como discípulos que participan en ese hecho histórico. Cristo clavado en la cruz entre dos ladrones en un ambiente de desprecio, insultos y de burla: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido». Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo». 

Desde algún rincón de la escena estamos cada uno de nosotros y Cristo desde la cruz nos busca, nos encuentra y nos mira, tal vez buscando una palabra o una mirada de consuelo. Conoce también cómo es nuestra vida de pecado. Contemplando Él los pecados presentes y futuros de todos y cada uno de los hombres, pronuncia su primera palabra: «Padre, Perdónalos, porque no saben lo que hacen».

¿Cuándo las dice el Señor? En un momento específico, durante la crucifixión, cuando siente que los clavos le perforan las muñecas y los pies. Intentemos imaginar el dolor lacerante que eso provocaba. Allí, en el dolor físico más agudo de la pasión, Cristo pide perdón por quienes lo están traspasando. En esos momentos, uno sólo quisiera gritar toda su rabia y sufrimiento; en cambio, Jesús dice: Padre, perdónalos.

Pensemos que Dios hace lo mismo con nosotros. Cuando le causamos dolor con nuestras acciones, Él sufre y tiene un solo deseo: poder perdonarnos.

Cristo se olvida de sí mismo y se preocupa por los que le están ofendiendo, por los que necesitan ayuda para salir de su vida equivocada de pecado, por los que necesita la salvación de su alma. Nos enseña que la vida cristiana también es olvido de uno mismo para ocuparnos en la salvación de las almas.

Cristo muestra compasión y ternura. Contemplemos a Jesús en la cruz y veamos que nunca hemos recibido una mirada más tierna y compasiva. Contemplemos al Crucificado y digamos: “Gracias, Jesús, me amas y me perdonas siempre, aun cuando a mí me cuesta amarme y perdonarme”

Cristo disculpa ante el Padre porque no saben lo que hacen. Han pasado 20 siglos y Cristo nos sigue disculpando, deseando que cambiemos de vida, que dejemos nuestra vida de pecado, pero seguimos crucificándole. Cristo sigue hoy perdonando y pidiendo el perdón para nosotros, porque su perdón desde la Cruz es redentor.  

lunes, 2 de marzo de 2026

ENSEÑAR A PENSAR

 ENSEÑAR A PENSAR

Un concepto aprendido de memoria es muy probable que con el tiempo se olvide. Ese mismo concepto conseguido a través de proceso de descubrimiento, lo más probable es que no se olvide nunca. Nuestras instituciones educativas deben ser centros de investigación que provoquen la necesidad, la alegría y el entusiasmo por descubrir los conceptos, los conocimientos y sobre todo para conseguir un estilo de vida propio. Esto sólo es posible si les enseñamos a pensar, porque pensar no es sólo “pensar”. Es una de las cosas más fructíferas que el hombre puede hacer, además de ser una fuente de conocimientos. Es sobre todo un medio y un instrumento para construir la propia personalidad y la propia forma de ser. No es un acto especulativo, requiere establecer un ámbito de relación con la realidad, ante la cual no somos espectadores, sino actores y protagonistas. Pensar es formar y ordenar ideas con vistas a una acción inmediata y orientada a un objetivo.

Pensar es observar la realidad lo más directamente posible estableciendo una relación con ella. Después la enjuiciamos desde nuestras propias ideas, par por fin aplicar a nuestra manera de ser estableciendo procedimientos tendentes a cambiar esa realidad o para cambiar nuestra actitud ante ella.

Quien desarrolla su capacidad de pensar no sólo estará preparado para adquirir nuevos conocimientos, sino sobre todo será una persona que no se deje arrastrar por los eslóganes, no vivirá de impresiones y sensaciones, ni patinará por la superficie de las cosas.

Enseñando a pensar con profundidad, orden y nitidez, estamos capacitando al alumno para tener ideas propias, desarrollando su capacidad crítica, su iniciativa, saber dialogar y, desde las propias convicciones, aceptar que hay otras formas de pensar. Quien está capacitado para pensar seguirá a lo largo de su vida enriqueciéndose con nuevos conocimientos de forma creativa. Luego pensar no es sólo “pensar”, ¿o no?

 

Antonio Manuel Sánchez Sánchez

(Diario de Cádiz, 21 junio 2001)  

lunes, 2 de febrero de 2026

PARA EDUCAR EN VALORES

 

PARA EDUCAR EN VALORES

No cabe duda que los valores están de moda después de un tiempo demasiado largo en el que han sido ignorados.

Aparecen nuevas iniciativas para la escuela y nuevas publicaciones. Proliferan las ONGs, la defensa de los derechos humanos, la opción por la vida. Incluso las empresas de vanguardia apuestan por los valores como vehículo de eficacia, calidad y rentabilidad.

El renacimiento de los valores tal vez sea debido, no tanto por el convencimiento de sus virtudes, como el temor a su ausencia.

Pero es claro que la vivencia de los valores tiene efectos positivos tanto desde el punto de vista personal como colectivo.

La escuela debe apostar preferentemente por la transmisión de valores y, por lo tanto, debe profundizar sobre su metodología.

Para enseñar, por ejemplo, una raíz cuadrada, es suficiente la explicación del mecanismo para su realización.

La transmisión de los valores responde a otros esquemas didácticos. Los valores son un descubrimiento fruto de un encuentro personal con el valor.

El valor sólo existe cuando es vivido por alguien como una experiencia de crecimiento personal, no es suficiente ser conocido de modo especulativo.

Si los valores se enseñaran sería suficiente dedicarles algún día puntual para su explicación. Para su transmisión es necesario cambiar los esquemas y utilizar otras metodologías.

1º. Crear un ambiente que facilite el encuentro del alumno con el valor capacitándole para su descubrimiento.

2º. El profesor hade ser un especialista en vivir los valores. Sólo así podrá transmitirlos. De esta manera el “enseñante” se convierte en “educador”. El profesor, lo pretenda o no, es un modelo de comportamiento para sus alumnos.

3º. Proponer a los alumnos tareas para que experimenten los valores. Los valores se comprenden cuando se viven.

4º. Proponer modelos de comportamiento. Los alumnos necesitan modelos de referencia, si no les mostramos relatos de vidas llenas de sentido y de existencias significativas, tomarán como modelo los que la sociedad les muestra. No nos extrañe, pues, que mañana vistan de negro y recen fervorosamente al “heavy metal”.

 

Antonio Manuel Sánchez Sánchez

(Diario de Cádiz, 16 julio 2001)  

lunes, 5 de enero de 2026

LA FAMILIA, ¿PRIORIDAD SOCIAL?

 

LA FAMILIA, ¿PRIORIDAD SOCIAL?

Estamos de enhorabuena, la familia se está poniendo de moda. Es una buena noticia. La Constitución Española reconoce sobre el papel la identidad y función social de la familia. Es una buena noticia que la sociedad vaya asumiendo los principios constitucionales para que la familia tenga un reconocimiento social. Las fuerzas políticas de uno y otro signo se apresuran haciendo declaraciones en defensa de esta institución y se prometen nuevas medidas legislativas.

Este reconocimiento social tiene que verse en medidas concretas de apoyo a la familia en todos sus aspectos y no sólo en ayudas económicas. Apoyo social es también el reconocimiento de su propia identidad no equiparándola a otras realidades que pretenden los mismos derechos cuando no contraen las mismas obligaciones, ni realizan la misma función social. La familia es un sistema orgánico que tiene su propia dinámica, sus dificultades y sus alegrías.

Apoyo social a la familia es también ayudarla en su formación, en su evolución y en el desarrollo eficaz de sus funciones. Es crear Centros de Orientación Familiar dirigidos fundamentalmente a la educación familiar, a la orientación y a la terapia; y no a la mera información de los mecanismos más o menos eficaces de planificación familiar. Apoyar a la familia es tenerla en cuenta y favorecer su capacidad de iniciativa y el asociacionismo familiar como modo de vertebrar la sociedad. Es respetar el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que prefieren para sus hijos.

Apoyo a la familia son también las aportaciones económicas y ayudas fiscales para que tengan unas condiciones económicas que le aseguren un nivel de vida apropiado a su dignidad. Pero también es no permitir el encarecimiento artificial de las viviendas en beneficio de bancos, ayuntamientos y constructores. Es reclamar a los medios de comunicación que no persigan la máxima rentabilidad económica o política, con los mínimos costes para las mayores audiencias posibles y se decidan a dar un servicio social promocionando valores humanos, culturales y familiares, que no se apoyen en la violencia o la pornografía, en definitiva, que opten sin complejos por la defensa de la vida de todas las personas por su sola existencia.

No cabe duda, la familia debe ser una prioridad social.

Antonio Manuel Sánchez Sánchez

(Diario de Cádiz, 11 diciembre 2001)  

 



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