En busca de la santidad

Papa Francisco: Hay que tener en cuenta que la santidad no es algo que nos proporcionamos a nosotros mismos, que obtenemos con nuestras cualidades y nuestras habilidades. La santidad es un don, es el regalo que nos hace el Señor Jesús, cuando nos lleva con Él, nos cubre de Él y nos hace como Él... La santidad es el rostro más bello de la Iglesia: es descubrirse en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y su amor... no es la prerrogativa de unos pocos: la santidad es un don que se ofrece a todos, sin excepción, por eso es el carácter distintivo de cada cristiano.

jueves, 7 de julio de 2011

La Eucaristía es un Pan distinto

LA EUCARISTÍA ES UN PAN DISTINTO,


NO LO ASIMILAMOS NOSOTROS, SINO QUE NOS ASIMILA A SÍ.







San Agustín nos ayuda a comprender la dinámica de la comunión eucarística cuando hace referencia a una suerte de visión en la cuál Jesús le dice: “Yo soy el alimento de los fuertes. Crece y me tendrás. Tu no me transformaras a mi en ti, come el alimento del cuerpo, pero tu te transformaras en mí” (Conf. VII, 10, 18). Mientras el alimento corporal viene asimilado por nuestro organismo y contribuye a su sustento, en el caso de la Eucaristía se trata de un Pan diferente: no somos nosotros los que lo asimilamos, sino que él nos asimila a sí, así somos conformados en Jesús, miembros de su Cuerpo, una sola cosa con Él. Este pasaje es decisivo. De hecho, propiamente porque es Cristo que, en la comunión eucarística nos transforma en Sí, nuestra individualidad, en este encuentro, viene abierta, liberada de su egocentrismo e inserida en la Persona de Jesús, que a su vez es inmersa en la comunión trinitaria.


Así la Eucaristía mientras nos une a Cristo, nos abre también a los otros, nos hace miembros los unos de los otros: no estamos mas divididos, sino una sola cosa en Él. La comunión eucarística me une a la persona que tengo junto a mí, y con la cual quizá no tengo una buena relación, pero también a los hermanos que están lejos, en cada parte del mundo. De aquí, de la Eucaristía, deriva entonces el sentido profundo de la presencia social de la Iglesia, como el testimonio de los grandes Santos sociales, que han estado siempre grandes almas eucarísticas. Quien reconoce a Jesús en la Hostia santa, lo reconoce en el hermano que sufre, que tiene hambre, que tiene sed, que es forastero, desnudo, enfermo, carcelado; y está atento a cada persona, se empeña, de modo concreto, para todos aquellos que están en necesidad.


Del don del amor de Cristo proviene por lo tanto nuestra especial responsabilidad de cristianos en la construcción de una sociedad solidaria, justa, fraterna. Especialmente en nuestro tiempo, en el que la globalización nos hace siempre mas dependientes los unos de los otros, el Cristianismo puede y debe hacer que esta unidad no se construya sin Dios, esto es sin el verdadero Amor, lo que daría espacio a la confusión, al individualismo, al atropello de todos contra todos. El Evangelio mira siempre a la unidad de la familia humana, una unidad no impuesta desde fuera, ni de los intereses ideológicos o económicos, sino a partir del sentido de responsabilidad los unos hacia los otros, porque nos reconocemos miembros de un mismo cuerpo, del cuerpo de Cristo, porque hemos aprendido y aprendemos constantemente del Sacramento del Altar que el compartir, el amor es el camino de la verdadera justicia.


Regresamos ahora al acto de Jesús en la Última Cena. ¿Que cosa a sucedido en aquel momento? Cuando El dice: esto es mi cuerpo que será entregado por Uds., esta es mi sangre que será derramada por Uds. y por una multitud ¿Qué cosa sucede? Jesús en ese gesto anticipa el evento del Calvario. El acepta por amor toda la pasión, con su tormento y su violencia, hasta la muerte de Cruz; aceptándola en este modo la transforma en un acto de donación. Esta es la transformación de la que el mundo tiene más necesidad, porque lo redime desde el interno, lo abre a la dimensión del Reino de los cielos. Pero esta renovación del mundo Dios quiere realizarla siempre a través del mismo camino seguido por Cristo, ese camino, más todavía, ese camino que es Él mismo. No hay nada de mágico en el cristianismo.


No hay atajos, sino que todo pasa a través de la lógica humilde y paciente del grano de trigo que se rompe para dar vida, la lógica de la fe que mueve las montañas con la fuerza mansa de Dios. Por esto Dios quiere continuar renovando la humanidad, la historia y el cosmos a través de esta cadena de transformaciones, de las cuales la Eucaristía es el sacramento. Mediante el pan y el vino consagrados, en los cuales está realmente presente su Cuerpo y Sangre, Cristo nos transforma, asimilándonos a Él: nos involucra en su obra de redención, haciéndonos capaces, por la gracia del Espíritu Santo, de vivir según su misma lógica de donación, como granos de trigo unidos a Él y en Él. Así se siembran y van madurando en los surcos de la historia la unidad y la paz, que son el fin al que tendemos, según el diseño de Dios.

Sin ilusiones, sin utopías ideológicas, nosotros caminamos por las calles del mundo, llevando dentro de nosotros el Cuerpo del Señor, como la Virgen María en el misterio de la Visitación. Con la humildad de sabernos simples granos de trigo, custodiamos la firme certeza que el amor de Dios encarnado en Cristo, es más fuerte que el mal, que la violencia y la muerte. Sabemos que Dios prepara para todos los hombres cielos nuevos y tierra nueva, donde reina la paz y la justicia – y en la fe entrevemos el mundo nuevo, que es nuestra verdadera patria. También esta tarde, mientras se pone el sol sobre nuestra amada ciudad de Roma, nosotros nos ponemos en camino: con nosotros está Jesús Eucaristía, el Resucitado, que ha dicho: “Yo estoy con Uds. todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).


Gracias Señor Jesús! Gracias por tu fidelidad, que sostiene nuestra esperanza. Quédate con nosotros, porque ya es tarde. “¡Buen Pastor, verdadero Pan, o Jesús, piedad de nosotros; nútrenos, defiéndenos, llévanos a los bienes eternos, en la tierra de los vivientes!”. Amen.


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Fuente: Ecclesia Digital
http://revistaecclesia.com/content/view/27133/64/

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