En busca de la santidad

“El matrimonio no es un ideal, sino el modelo del verdadero amor entre el hombre y la mujer: amor total, fiel y fecundo (cf. S. Pablo VI, Carta enc. Humanae vitae, 9). Este amor, al hacerlos “una sola carne”, los capacita para dar vida, a imagen de Dios. (León XIV en la homilía del Jubileo de las Familias, 1 de junio de 2025”.

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sábado, 6 de mayo de 2017

#EscuelaDeSantidad para la #RenovaciónPastoral



No se trata de cambiar de paradigmas, sino de presentar de nuevo los paradigmas de siempre.

"Esta nueva vida, que es la vida cristiana, requiere la conversación con Dios en la oración asidua, la escucha y meditación de la Palabra de Dios, la vida de gracia acrecentada en el sacramento de la penitencia y alimentada en la eucaristía, etc. que requiere normalmente el acompañamiento espiritual"
Mons. Rafael Zornoza, obispo de Cádiz y Ceuta. Carta Pastoral

Estos son paradigmas de siempre que hay que seguir presentando de nuevo.




Otro "paradigma" que no hay que cansarse nunca de estar presentando siempre: 

"Es necesario recordar que Cristo, sacramento de Dios para el mundo, nos ha dejado los sacramentos como centro de la vida y acción de los cristianos. Toda acción evangelizadora debe referirse, antes o después, a la vida sacramental, pues nos incorporamos a la vida divina por el bautismo y la acrecentamos habitualmente por la eucaristía y la penitencia, perseverando y creciendo en ella hasta la vida eterna."

Mons Rafael Zornoza, obispo de Cádiz y Ceuta. Carta Pastoral 2017

Si los "nuevos paradigmas" no tienen como objetivo acercar a los sacramentos, serán nuevos, pero no evangelizadores.


"El catolicismo no es una simple autoayuda, sino que se entiende como una vida en común entre todos sus miembros, eso es la Iglesia; no una relación individual en que nos dedicamos simplemente a reflexionar" 
"Lo único necesario es ser #santos, dejando que Dios haga su obra en nosotros por medio de la oración, los sacramentos, la vida de comunidad, la caridad y el servicio apostólico: santos que evangelicen personas, familias, parroquias, comunidades, movimientos y asociaciones, que emprendan nuevas acciones y nuevos métodos de forma creativa en comunión afectiva y efectiva con la Iglesia. Solamente la experiencia de encuentro y relación con Dios cambia nuestra vida y la llena de sentido dejando que, por la obra de la gracia de Dios, cualquier acción, método o estructura sea fecunda."
Mons Rafael Zornoza, obispo de Cádiz y Ceuta. Carta Pastoral 2017

"Solamente la experiencia de encuentro y relación con Dios cambia nuestra vida y la llena de sentido dejando que, por la obra de la gracia de Dios, cualquier acción, método o estructura sea fecunda."
Mons Rafael Zornoza, obispo de Cádiz y Ceuta. Carta Pastoral 2017

"Debemos invocar a la Virgen María para que cuide de nosotros y que, como en Pentecostés, nos acompañe en nuestra misión, llenos del Espíritu Santo y dóciles a sus impulsos. María invita a todo ser humano a acoger esta Sabiduría."
Mons Rafael Zornoza, obispo de Cádiz y Ceuta. Carta Pastoral 2017

"Con la pastoral de la gracia y de la santidad se sostiene la perseverancia, el compromiso, el discernimiento de la voluntad de Dios para vivir creciendo al servicio de nuestra vocación y misión, y la entrega y el testimonio hasta el martirio"
Mons Rafael Zornoza, obispo de Cádiz y Ceuta. Carta Pastoral 2017

"Cuando se comparte un ideal, cuando nos mueve un mismo sentir, la amistad se convierte en el mejor medio de evangelización, aunque seamos distintos en opiniones o caracteres, la amistad canaliza todo hacia un mismo fin."


La #Comunión es fruto y fuente de la #Misión


María, Madre del Verbo, ayúdanos a caminar en verdad, guíanos e ilumínanos en este camino entusiasmante.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

LLAMADOS A LA SANTIDAD (Resumen de la Charla del Mons. Munilla en Cádiz el 17 de diciembre de 2016)


LLAMADOS A LA SANTIDAD

Resumen de la charla de Mons. José Ignacio Munilla en Cádiz el 17 de diciembre de 2016





Vocación común al seguimiento de Jesucristo y ser santos

Solemos hablar de vocaciones diferentes, pero no son tan distintas; de hecho la vocación es la misma para todos, las tentaciones vienen a todos del mismo apelando a las mismas debilidades, los medios de gracia son los mismos, la Biblia es la misma para todos. Jesucristo predica para todos, no para sectores ni estados de vida determinada. Tomar conciencia de la identidad laical estando atentos, cuidar, estimular y valorar las demás vocaciones que forman el Cuerpo Místico de la Cristo. La identidad laical se desenfoca si se plantea con formas de confrontación, de luchas de poder. Las vocaciones crecen conjuntamente y entran en crisis también conjuntamente.

Porque la vocación es común a todos: seguir a Jesucristo en la santidad; luego vendrá la segunda vocación dentro de la Vocación que es la elección de estado, que es secundaria. Lo que de verdad caracteriza la vocación es seguir a Jesucristo y ser santo.

La pastoral vocacional no puede estar al margen de esta característica común: el centro de la vida cristiana es seguir a Jesucristo y ser santos. Si esto primero no está claro, lo demás no llegará ninguna parte. Efesios, 14: Yo nos ha elegido para que seamos santos e irreprochables por el amor.

¿Qué es ser santo?

La santidad es lo único determinante en la vida, lo demás es secundario. La santidad no es perfeccionismo, de hecho el perfeccionismo no garantiza la santidad. El purgatorio existe para rematar la tarea de la santificación. El que comenzó la obra en ti la llevará a término. La santidad no es inalcanzable, es para ti. Dios creador del universo te llama a ser santo y lo hará en ti.

Santo Tomás de Aquino dice que el elemento determinante, sobre la base de que es obra de Dios, para ser santo es tu deseo de serlo, tu hambre de Dios y de santidad. Tener clara mi determinada determinación es en todo salir purificado para esa llamada a la santidad.

Recuerda con mucho cariño al P. Manuel Armalén que en sus primeros Ejercicios Espirituales le entregó una estampita en la estaba escrito: viviré habitualmente en gracia de dios y si caigo me levantaré. El ABC de nuestra vida es vivir en gracia, cuidar la vida de gracia y anteponer esto ante cualquier cosa.

¿Cómo se desarrolla esa llamada a la santidad?

  1. Impacto del descubrimiento de la primera llamada. La primera conversión es cuando caes en la cuenta de que lo único importante es seguir a Jesús en santidad. Es el Tesoro descubierto. Cambia la vida de tal manera que los demás se darán cuenta por las cosas que dejas, sin saber que lo importante y lo que ganas es lo que has descubierto, lo que has encontrado. De tal manera que “todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo”. Hay que volver constantemente a este amor primero, renovar esa gracia. Pero aún no se ha llegado a la cima, habrá que pasar por la segunda conversión.
  2. La segunda conversión consiste en que ese seguimiento de Jesús tiene que llegar a ser incondicional. (Ejemplo de san Ignacio en la conversión durante su convalecencia creyó que ya había entregado toda su vida, pero aún le espera una larga etapa de purificación, de segunda conversión. “Soñó en Jerusalén y despertó en Roma”). Esta segunda conversión es firmar un cheque en blanco. Tú firmas el cheque en blanco y le dices al Señor que lo rellene como Él quiera. En esta segunda conversión se purifica la primera. La clave está en que esta segunda conversión dura toda la vida. Se trata del “si sostenido”, la perseverancia es un milagro. La constancia no nace de la carne y de la sangre, sino del Si Sostenido en el Espíritu como el Si de María que es

Medios de gracia para sostener el si sostenido, para sostener la vocación

Necesitamos medios de gracia para sostener ese sí y no tener el ´mal del camarero´ que de tanto servir desde su bandeja a todo, se deja de alimentar él. Los medios de gracia son los consejos evangélicos: oración, ayuno, limosna que corresponden a los  compromisos de pobreza, castidad y obediencia. Una oración seria en un lugar y momento central de cada día, la lectura y meditación diaria de la Sagrada Escritura que ilumina nuestros criterios, así como la mortificación aunque esté mal vista. Mortificación que es renunciar a nuestra comodidad para abrazar la Cruz de Cristo y para conocer Su Voluntad. Mortificación que es “en todo amar y servir” que la purifica para que no sea un mero autovencimiento o autocontrol, sino el  olvido de nosotros mismos para darnos en amor.  Para “en todo amar y servir” necesito los medios de la gracia para poder sostener el Sí. Necesitamos la oración, la Palabra, los Sacramentos, orden y profundidad para que tener la capacidad de que el gusto propio no mande en mi vida, para liberarnos de la “gana” que es una tirana. Liberarnos para entregarnos amando y sirviendo.


El apostolado es fruto del enamoramiento de Jesucristo

La clave está en el capítulo 21 de san Juan: Al atardecer de la vida nos examinarán del amor. La fuerza del apostolado está en la pregunta que nos hace Jesucristo: “Pedro, ¿me amas? … apacienta mis ovejas”. La pregunta - ¿me amas?- se concluye y aplica en el apostolado - apacienta mis ovejas-. La fuerza del apostolado está en el amor a Jesucristo.

Si me amas sé mi instrumento para que otros conozcan la gracia del Corazón de Jesús. El hacer sigue al ser, primero es luego hace, primero es la identidad y después la misión, la misión se fundamenta en la identidad.  Ser discípulo de Cristo (identidad) y ser apóstol (misión).

El enamoramiento de Cristo y el apostolado están estrechamente ligados.

“¿Me amas Pedro?,… apacienta mis ovejas.” Del amor a Cristo nace el celo apostólico que nos libera para dar la vida por Él, para ganar almas para Cristo. Nada hay más importante que esto: ganar almas para Cristo,  ir al Cielo intentando llevar unos cuantos. Tener celo apostólico es una gracia, cuando uno tiene el corazón en lo esencial, lo tiene liberado de batallitas; cuando no hay celo apostólico, hay celos de forma inversamente proporcional. No merece la pena perder la vida en batallitas ni sufrir por banalidades.

Tipos de apostoldao

Hay dos tipos de apostolado: el personal y el asociado. Los dos son necesarios.

El apostolado personal es un signo de autenticidad, no es una tarea para un rato en un lugar y tiempo determinado. El apostolado personal tiene lugar en toda mi realidad, en todo tiempo y lugar de la vida diaria porque está inscrito en tu corazón. El apostolado no es una estrategia eclesiástica, nace de ti porque amas; y el que ama desea lo mejor para la persona amada. En tu caridad si no das a Cristo, tu caridad es tacaña porque lo mejor no lo estás dando.

El apostolado asociado es complementario del anterior. Este necesita discernimiento, prudencia y conveniencia; pidiendo luz al Espíritu Santo para hacer una reflexión entre todos para acertar en este momento en el apostolado con jóvenes, con familias, en los colegios, … Para no confundir una inspiración del Espíritu Santo con una ocurrencia acudir a la palabra del Evangelio, al Magisterio de la Iglesia a los planes y estrategias pastorales de la Diócesis, … por eso es tan importante rezar por el Papa, por los obispos y por todos los que tienen encomendada una tarea pastoral. Identidad y misión, oveja y pastor. Para ser un buen pastor hace falta ser una buena oveja. Un padre de familia, un párroco,… también es pastor y al mismo tiempo es oveja. Ambas cosas están integradas porque discipulado y apostolado son todo una misma cosa en Jesucristo.

Como está perfectamente integrado en María en su Inmaculado Corazón, que Ella nos ilumine y sea modelo del Sí sostenido.


Escucha la charla completa en el audio de ivoox:
http://www.ivoox.com/condiciones-vocacion-laical-llamados-a-audios-mp3_rf_15115446_1.html

martes, 27 de septiembre de 2016

MAL VAMOS SI EL MOTOR ES LA EMOTIVIDAD

No es lo mismo, tú decides...
Mal vamos si para "entrenar" a nuestros evangelizadores les ofrecemos "oraciones y alabanzas" centradas en la emotividad, el ruido, el juego de luces de colores y, además, dirigido por algún músico de cualquiera de las "denominaciones" protestantes.
Acertaremos, en cambio, si creamos ambientes y lugares para facilitar el encuentro con la Presencia real de Dios en la Eucaristía, donde el silencio de cualquiera de nuestros templos con el Santísimo expuesto será mucho más elocuente, iluminará las conciencias, encenderá los corazones y llenará de ímpetu apostólico el alma de nuestros evangelizadores.
La Virgen Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra nos muestra constantemente el camino adecuado; pongámonos bajo su protección siempre.
Una oración o alabanza dirigida por 'evangélicos' transmitirá un mensaje y unos valores protestantes, que no se corresponden con la verdad conservada y transmitida por la Iglesia, el Magisterio y la Tradición.
Jamás te dirigirá a la necesaria pertenencia a la Iglesia Católica universal como comunidad que es el Cuerpo de Cristo.
Jamás te dirigirá a la oración litúrgica, la Eucaristía, el rezo de Laudes, Vísperas, Completas, ....
Jamás te dirigirá al encuentro real con Jesucristo en los Sacramentos.
Jamás te dirigirá a otras oraciones de la tradición de la Iglesia como el Santo Rosario, ni a metodologías recomendadas por santos y papas como los Ejercicios Espirituales de san Ig
nacio.

En definitiva, jamás te dirigirán a la Iglesia Universal que Jesucristo ha querido ni a la fe que la Iglesia custodia y transmite.
La mal llamada “Reforma” protestante no fue otra cosa que una "ruptura doctrinal" en el seno mismo de la Iglesia. Lutero nunca dejó "de atacar las dos columnas del Papado: los votos monásticos y el sacrificio de la misa” ... y hoy puede estarse repitiendo la historia, el demonio no descansa para infiltrarse y romper la Iglesia.

"La persona tocada por el Señor no es un activista que está a la caza de la última receta pastoral. No existe reforma en la Iglesia que no comience por la reforma de los corazones engendrado en el corazón Dios"





viernes, 6 de mayo de 2016

Ejercicios Espirituales para una nueva etapa evangelizadora

EJERCICIOS ESPIRITUALES
PARA UNA
NUEVA ETAPA EVANGELIZADORA

En la tarde de este viernes 6 de mayo, mes dedicado especialmente a nuestra Madre María Inmaculada, se inicia una tanda de Ejercicios Espirituales para laicos dirigida por Mons. D. Rafael Zornoza Boy, obispo de Cádiz y Ceuta.

Un grupo de personas van a tener la oportunidad de vivir una profunda experiencia de Dios a la luz del Corazón de Cristo y de la mano de María Inmaculada. Pero esta experiencia de gracia trasciende lo personal y repercute de lleno en la fecundidad de las iniciativas apostólicas diocesanas para abrir una nueva etapa evangelizadora.

Porque la evangelización se realiza a través de los santos y los Ejercicios Espirituales son escuela de santidad porque en ellos se llega a conocer, amar y seguir a Jesucristo de un modo total. Esla gran oportunidad de entrar en diálogo intenso con Jesucristo, de unirnos a Él, de llenarnos de su Espíritu, de vivir de modo especial los sacramentos, … y todo ello de la mano de María que, como decía Pablo VI, es la “maestra sabia de los Ejercicios Espirituales”.

Los Ejercicios Espirituales no son unas charlas para la reflexión sobre algún tema, son una auténtica experiencia de conversión profunda del corazón para dejarse transformar de tal modo que nos haga capaces de transmitir el Amor de Dios y la Alegría del Evangelio. Por lo que dedicar unos días a realizar cada año los Ejercicios Espirituales es la mejor manera de servir a Jesucristo y a su Iglesia, es la mejor manera de alimentar nuestras pequeñas comunidades y parroquias; y es la mejor manera de hacer apostolado. La mejor preparación para la acción evangelizadora son los Ejercicios Espirituales.

Nos lo recuerda también el Papa Francisco en el número 112 de La Alegría del Evangelio: “La salvación que Dios nos ofrece es obra de su misericordia. No hay acciones humanas, por más buenas que sean, que nos hagan merecer un don tan grande. Dios, por pura gracia, nos atrae para unirnos a sí.[79] Él envía su Espíritu a nuestros corazones para hacernos sus hijos, para transformarnos y para volvernos capaces de responder con nuestra vida a ese amor. La Iglesia es enviada por Jesucristo como sacramento de la salvación ofrecida por Dios[80]. Ella, a través de sus acciones evangelizadoras, colabora como instrumento de la gracia divina que actúa incesantemente más allá de toda posible supervisión. Bien lo expresaba Benedicto XVI al abrir las reflexiones del Sínodo: «Es importante saber que la primera palabra, la iniciativa verdadera, la actividad verdadera viene de Dios y sólo si entramos en esta iniciativa divina, sólo si imploramos esta iniciativa divina, podremos también ser —con Él y en Él— evangelizadores»[81]. El principio de la primacía de la gracia debe ser un faro que alumbre permanentemente nuestras reflexiones sobre la evangelización.”

Que la Virgen María, Reina y Madre de la Familia cuide de manera especial esta tanda de Ejercicios Espirituales haciendo de ellos un nuevo Pentecostés “que abrase nuestras almas en fuego de conquista, para que rindamos ante tu trono las almas de todos nuestros compañeros y amigos."

jueves, 3 de diciembre de 2015

ANTONIO PÉREZ ALCALÁ: UN GRAN GRACIAS A DIOS


Cuando vas cumpliendo años, aunque no sean muchos, echas la vista a atrás en algún momento de tu vida. Y ciertamente es una buena práctica para afrontar el futuro de manera positiva y esperanzada, para que se cumpla el plan que Dios soñó para ti desde siempre.

Cuando he hecho este tipo de balance ha surgido siempre un gran gracias a Dios. Un gran gracias a Dios por sus misericordias, por sus detalles de amor, por cómo ha ido tejiendo y haciendo realidad un plan diseñado para el camino hacía Él. En ese balance aparecen acontecimientos, momentos especiales; aparecen incluso paisajes y entornos concretos con sus siluetas de esbeltas montañas o de relajantes jardines.  Pero sobretodo aparecen personas que Dios ha puesto en mi camino y que han sido instrumentos clave para avanzar en la aventura de la amistad con Cristo.

No os voy a cansar con la larga lista de las personas que Dios ha puesto en mi camino y por las que doy gracias todos los días. Hoy quiero dar gracias especialmente por una persona que fue clave (y lo sigue siendo) en esa etapa de la vida en la que se hacen las grandes opciones de vida o en las que descubres nítidamente la vocación a la que el Señor te llama. Quiero dar gracias a Dios ahora especialmente porque Antonio Pérez Alcalá celebra el día 5 de diciembre de 2015 sus 50 años de consagración a Dios en la Cruzada de Santa María (Instituto Secular Stabat Mater).

De Antonio Pérez Alcalá os podría decir que es una gran orador, que ha impartido multitud de Ejercicios Espirituales (mis primeros Ejercicios Espirituales -que recuerdo como si fuera hoy mismo- se celebraron en Zamora y fueron dirigidos por él), predicado infinidad de charlas, pláticas en las Vigilias de la Inmaculada de Salamanca, canciones, grupos juveniles y de pastoral universitaria como el Foro Universitario de Cultura, asociaciones de matrimonios, … ahora en Estados Unidos sigue sirviendo a Dios acercando almas a Cristo con Escuelas de Lideres, pero sobre todo a través de los “métodos” más eficaces: la oración, los sacramentos, la comunidad, la misión, …

Podría deciros más sobre su fecundidad evangelizadora, sobre las obras que han nacido bajo su guía, pero sobre todo os puedo decir que aún sigo caminando por la aventura del seguimiento de Cristo con los rudimentos que con él aprendí. La centralidad de Cristo en la vida y en el ambiente, Cristo no como profeta del pasado al que se puede admirar, sino como contemporáneo nuestros con el que podemos tener una relación de amistad. Que esta relación es real a través de la oración diaria, a través de los sacramentos especialmente la Eucaristía (ese gran acontecimiento que ocurre todos los días) y la penitencia. Relación real con Dios que se realiza viviendo esta aventura en comunidad, en la comunidad “donde Dios te plante” como decía el P. Tomás Morales. Aprendí ese ardor apostólico que te dispone al servicio de la Iglesia para acercar almas a Cristo, para salvar almas, para salvarnos “en racimo”. La fidelidad a la Iglesia, el servicio a la Iglesia como la Iglesia quiere ser servida. Y la clave para esta perseverancia en los cuatro o cinco rudimentos para seguir caminando por la senda de la fe está en la familiaridad con María Inmaculada a la que todos renovamos nuestra consagración los 8 de diciembre.


Cuando pasan los años, aunque no sean muchos,  y echas la vista a atrás ves a estas personas y no tienes más que palabras de agradecimiento a Dios. Gracias Señor por la obra que has hecho en Antonio Pérez Alcalá y por medio de él en tantas y tantas almas. 

Un fuerte abrazo en la Corazón de Jesús de la mano de María Inmaculada

Podéis ver parte de su actual obra en: 
https://www.facebook.com/escueladeliderazgosantamaria/?fref=ts
http://www.blogtalkradio.com/escueladeliderazgo
http://www.stabatmater.net/






miércoles, 29 de abril de 2015

Evangelizar requiere...


Evangelizar requiere hacer un análisis de todo el proceso de evangelización incluyendo los “resultados” teniendo en cuenta que no se deben cifrar en términos de “eficacia” sino de “fecundidad”; y ésta es difícil de identificar sobre todo cuando en ámbito de la evangelizador los “fracasos” siempre son aparentes.

Pero sí será necesaria una visión realista y sincera de la realidad  de nuestras parroquias, movimientos, comunidades,… si crecen en extensión y en profundidad, si suceden conversiones, si surgen vocaciones, si se fundan nuevas familias católicas,…

Este análisis hay que hacerlo teniendo en cuenta la “cultura” dominante en la que las ideas, doctrinas y la razón han sido sustituidas por los sentimientos, las imágenes,…

Sin olvidar que quien salva es Cristo y Su Iglesia, será bueno repensar cómo es y cómo funciona la estructura de la Iglesia de tal manera que, desde la plataforma básica de las parroquias y bebiendo de la fuente insustituible de los sacramentos, abramos caminos para facilitar la conversión de las personas que se produce en el encuentro personal con Jesucristo y que se vive en la comunidad de la Iglesia, preferentemente en la parroquia.

Evangelizar requiere una vida comunitaria más cercana en las parroquias con la creación de pequeños grupos donde poder compartir la oración, donde formarse en la doctrina del Evangelio y donde encuentre también el cauce y el respaldo para la acción evangelizadora. Pequeñas células donde se pueda compartir la experiencia de Dios, las ideas, la vida y la acción. Este es el camino más seguro para seguir a Jesucristo en Su Iglesia. En estos pequeños grupos, en estas células, cada uno experimenta también la presencia y acción de Dios en su vida, en la vida de su pequeño grupo y en la vida de la comunidad parroquial.

Seremos fecundos en la evangelización si nos centramos en estas pequeñas comunidades vivas, abiertas, acogedoras, multiplicadoras,… en las parroquias y bajo la orientación del obispo diocesano. Seremos fecundos si centramos toda la vida y acción –personal, comunitaria, parroquial y diocesana, en la celebración de la Eucaristía, en la confesión, en los momentos exclusivos de oración y encuentro con Cristo vivo y contemporáneo nuestro. Seremos fecundos si nuestra parroquia tiene como actividad prioritaria la adoración al Santísimo de forma periódica.

Seremos fecundos si, desde la realidad cercana de la comunidad parroquial, mantenemos una visión diocesana de servicio eclesial a Jesucristo y a Su Iglesia desde la fidelidad efectiva y afectiva al obispo diocesano.

Desde estas premisas básica e irrenunciables habrá que cambiar todo lo que sea necesario y no mantener “actividades” que no “convierten”, que no facilitan el encuentro con Dios y el descubrimiento de la fe; que no muestran a la Iglesia, a la parroquia,  como el hogar de acogida para la vida comunitaria y el lugar para el crecimiento en la fe. Generalmente el problema no es cuestión de métodos sino de la vida de los agentes que demasiadas veces no es coherente con la doctrina que muestran. Teniendo convertidos dispuestos a evangelizar, es decir a hablar no de lo que saben sino de lo que les ha pasado  y de cómo viven por la gracia de Dios, podemos ir pensando en actualizar métodos, en preocuparnos por mostrar una imagen atrayente de nuestras parroquias y comunidades; de ofrecer música católica actual que conecte con los gustos contemporáneos, …

Pero sin olvidar que será Cristo (no nuestras presuntas habilidades y novedosos métodos) quien multiplique las células (pequeños grupos alrededor de las parroquias) que harán visible y atrayente el mensaje de la Iglesia, porque se hará por medio de “otros Cristos”, por medio de personas convertidas y transformadas por la gracia de Dios.

viernes, 17 de abril de 2015

PARA EL SEGUIMIENTO DE CRISTO

En nuestra relación con Jesucristo tenemos que preguntarnos dónde estamos y tomar así el pulso de nuestro amor y entrega al Señor, porque Él nos llama a ser sus discípulos.

Jesús comienza a predicar con una fuerza tremenda, camina con prisa, va con urgencia predicando la conversión. “Convertíos y creed en el Evangelio. Creer sin convertirse es imposible. Creer sin encuentro personal con Cristo es imposible. La fe por su propia naturaleza exige o implica un encuentro con la persona concreta de Jesucristo. En este encuentro hay siempre una llamada (vocación) y una misión (envío).

Debemos periódicamente replantearnos nuestro seguimiento de Cristo, necesitamos una nueva conversión; escuchar de nuevo “Conviértete, cree y sígueme”. Convertir nuestro si a Jesucristo desde nuestra situación concreta.  Conversión en noviazgo, respondiendo al amir. Permanecer en Él, contemplar su vida, aprender de Él.

Contempla la rapidez y prontitud de la respuesta de los apóstoles, “al instante le siguieron” radicalmente. Seducidos por el Señor, radicalmente le siguieron. Cuando nos apartamos de Él, la “fe” se convierte en costumbre. La fe es dinámica, no se puede ser fiel sin un seguimiento rápido. Hay que entrar en su lógica, seguir sus pasos con generosidad, disponibilidad, radicalidad, …

Cuáles son las condiciones de los discípulos y cuáles son sus prioridades.  Posponen  todo lo que no sea Jesucristo. Se niegan a sí mismo para que el Señor sea el dueño de su vida. La dificultad somos nosotros mismos, por eso tenemos que prescindir de nosotros mismos. Ser como otro Cristo. Renunciar a los bienes dispuestos a amar al Padre. Ser discípulo tiene un coste: vaciarnos de nosotros mismos para que Dios nos llene. Tengo que descubrir dónde están mis dificultades, mis apegos, mis esclavitudes, … morales, sociales, …

Y dar un paso más. A los apóstoles le dio poder sobre los espíritus inmundos. Le envía sólo con un bastón, símbolo de la cruz y les dice lo que tienen que hacer. Los apóstoles cumplen bien su misión y vuelven entusiasmados.  Nuestra misión es dar gloria a Dios. Ser creíbles agarrados a la Cruz, al bastón,  que es nuestro apoyo y nuestra seguridad. Predica a Cristo y a Cristo crucificado.

Disponibilidad para ser testimonio del Amor de Dios en el mundo, para ser dóciles en las manos de Dios. Los discípulos son instrumento y un instrumento se deja utilizar. El Señor pide nuestra ayuda, ha querido necesitar  de nuestro trabajo. El Señor ha querido la necesidad de la predicación.

Desprendimiento cuando llega el desprecio, la falta de éxito, … la persecución, quedas herido, … esa es tu vida,… El Señor se encarga de que haya fruto.

“Como el Padre me amó, permanecer en mi amor”. Que os améis unos a otros. “Vosotros sois mis amigos”. “Os he elegido yo a vosotros y os he destinado para que deis fruto.

Entrar en el círculo del amor de Dios, como amigos íntimos. Permaneced en mi amor.  Nos jugamos la vida en este misterio de amor. Si no entiendo esto, no entiendo la Iglesia. Cuando alguien se aparta de la Iglesia, se aparta de Cristo. Iglesia que celebra la Eucaristía con la Virgen en medio.

Sin miedo al mundo, sin miedo a la debilidad. Relativizar el mundo y sus dificultades, pues el drama del mundo es no conocer a Dios. Lo que valgo para Dios no lo valgo para nadie. (Aparecido, viaje de Benedicto XVI)

¿Qué significa ser discípulo de Cristo?

-          Llegar a conocerlo. Escuchándole, caminando con Él, teniendo sus mismos sentimientos, su mismo amor, formar una sola alma, sin rivalidades ni vanaglorias, buscando el interés de los demás.

-          Comunión de vida. El discípulo crece dentro de la comunidad que es la Iglesia, desarrollando la gracia de Dios.

-          Educación. El Señor nos va educando. Cada lectura del Evangelio es una corrección fraterna.

-          Ser misionero. Predicar el Evangelio. Quien ha conocido la verdad, tiene que transmitirlo.

-          Volver la mirada al Maestro y renovarnos.

Jesucristo, contemporáneo nuestro, es la escuela de discipulado.


Atraer a Cristo a los alejados, junto a su Sagrado Corazón. Ser facilitadores del encuentro con Cristo.

Somos un racimo, el Señor quiere que nos salvemos en comunidad, comunidad eclesial diocesana vivía en pequeños grupos. Salva Jesucristo y quiere que nos salvemos en racimo. Familias en el corazón de Cristo.

Permanecer en su amor. Manos vacías para que el Señor haga su apostolado en mis manos.

Es la obra de Dios, en sus manos Él la hará fecunda.

jueves, 16 de abril de 2015

COMPRENDER A CRISTO ES COMPRENDER A LA IGLESIA


Es muy importante comprender bien  a Cristo y a su Iglesia para que la vida cristiana no se debilite. La gran diversidad de opiniones y de equivocaciones sobre la Iglesia dificulta la evangelización. La Iglesia es Madre y mira por cada uno de sus hijos.

En más de una ocasión una mirada casi obsesiva por problemáticas puntuales hace que perdamos la visión de conjunto. En otras ocasiones cometemos el error de pensar  en la Iglesia en términos de eficacia y tratamos de demostrar para qué sirve. Y lo más peligroso es pensar que la Iglesia es nuestra, que la hacemos entre todos, donde todos opinamos qué clase de Iglesia queremos.

Debemos tener meridianamente clara que la Iglesia es de Dios, no es nuestra, es suya. La Iglesia no es el conjunto de unos “socios” que se rigen según unas normas y de unas ideas. Por medio de la Iglesia Cristo está vivo, entre nosotros, real, que hace posible la fraternidad. La Iglesia ha nacido del corazón abierto de Cristo, no es una asociación ni un club, es una realidad espiritual. Por eso todo encuentro auténtico con Cristo es también encuentro con la Iglesia. Es la Iglesia en su totalidad la que salva al hombre, no un mero grupo de amigos que forman una “comunidad”. Salva Cristo muerto en la cruz y resucitado, salva la Iglesia como realidad espiritual. Dios se hace hombre para que el hombre –todos nosotros- se encuentre con Dios y nos propone un camino directo: La Iglesia de Cristo.

La Iglesia es santa y es Madre, en la Iglesia y desde la Iglesia, Cristo cuida de ti. En la Iglesia entramos en el ámbito de la salvación que nos pone al servicio del  Señor que es Camino, Verdad y Vida. Habrás oído decir que “la Iglesia es santa y pecadora”, pero no es cierto ya que los pecadores somos nosotros, la Iglesia es santa y sólo santa.

Aunque formes parte de algún grupo cristiano la auténtica comunidad cristiana es la Iglesia que es la que realmente nos salva. La Iglesia es comunidad de comunión, de libertad, de amor y de verdad. No podemos convertirla en el ámbito de ninguna ideología que gira siempre entrono a una idea y la Iglesia gira entorno a Cristo. Cuando lo importante son las “ideas” pronto desemboca en el relativismo que nace de no soportar  que haya referencias absolutas por encima de nosotros. La soberbia siempre desemboca en el relativismo. La razón, que es también muy importante para creer, necesita ser salvada por la fe. El hombre, sus facultades y potencialidades, es comprensible gracias a Cristo y a la fe cuando se vive en el ámbito de la Iglesia.

Si la Iglesia nace del corazón abierto de Cristo, el centro es “la fracción del pan”, la Eucaristía. La Eucaristía, fuente y culmen de toda vida cristiana tiene mucho que ver con la vida apostólica y con el seguimiento de Cristo. La mera vida de fraternidad no basta porque se basaría en un simple humanismo laico; es necesario que fraternidad o comunidad y Eucaristía vayan unidas. Desde una simple fraternidad lo que ofrecemos son nuestras habilidades, valores y cualidades para hacer el bien a los demás y vivir la ayuda mutua. Gracias a la Comunión Eucarística ofrecemos nuestras vidas como hostias puras, agradables a Dios; y esto sólo es posible por la intervención de Cristo y de su Iglesia en cada uno de nosotros.  No salva la mera “fraternidad” ni la “simple comunidad” como conjunto de personas que se ayudan mutuamente, sólo salva la Iglesia como comunidad fundada por Cristo a la que somos incorporados por el Bautismo.

miércoles, 15 de abril de 2015

LA PRIMACÍA DE LA GRACIA Y LA FECUNDIDAD EVANGELIZADORA


Querido amigo, te encontrarás con algunas personas  –incluso sacerdotes- que te dirá con toda su buena intención que no están de acuerdo del todo con eso de que la oración es lo más importante. Después tratarán de matizar la idea para al final remarcar que lo importante es la formación para la acción, para que “seamos creíbles a los que nos ven”. En el fondo están poniendo la confianza en las cualidades humanas adquiridas con nuestro esfuerzo, en los conocimientos teológicos o de pastoral. En definitiva, esa idea más o menos consciente es consecuencia de creer que la conversión, el cambio del corazón y de mentalidad es fruto de un proceso formativo bien diseñado por los “especialistas” correspondientes.

Por eso es necesario destacar hoy también como en toda la historia de la Iglesia que el cambio, la conversión, no la hacemos nosotros porque Jesús nos haya seducido, sino que la hace Él en nosotros, si le dejamos. Jesús no es un personaje fabuloso del pasado cuya vida nos cautiva y sus fantásticas enseñanzas nos hacen seguirle. Jesucristo Resucitado es contemporáneo nuestro que sale a nuestro encuentro para salvarnos, para transformarnos, para convertirnos, para ser testigos creíbles del amor misericordioso de Dios en medio del mundo. Jesucristo no quiere que seamos especialistas en su vida ni en su mensaje, Él quiere que seamos otro Cristo encarnando así su mensaje para el mundo de hoy. Esto sólo es posible por medio de la gracia, por eso la primacía en la evangelización la tiene la gracia. Por eso lo más importante es la oración, los Sacramentos, la vida interior.

Evangelizamos, no por lo que decimos o hacemos, sino por lo que somos. Evangelizaremos si somos otro Cristo. Por eso toda pastoral debe dar prioridad a la vida espiritual, a los Sacramentos, a la oración personal y comunitaria, para poder respetar este principio esencial: la primacía de la gracia.

Qué gran peligro el creernos “personitas” protagonistas de la acción evangelizadora de la Iglesia. Muy pronto empezaremos a ceder tiempo de la oración para “hacer” cosas o para “tener formación”. Sin darnos cuenta nos iremos dando más importancia a nosotros mismos, a nuestras estrategias y métodos que al mismo Cristo. Y terminamos por servir a las estructuras, a los métodos, a las dinámicas de grupos, a las encuestas, a las nuevas tecnologías y nos olvidamos que nuestro servicio tienen que ser a las personas que están esperando que alguien les presente a Cristo para que se encuentro con Él y descubra que Dios tiene un plan desde toda la eternidad para hacerle feliz.

Cuando entras en la dinámica de la verdadera conversión ya no te mueve al apostolado un compromiso adquirido libremente porque eres una “personita concienciada con una noble causa”, sino el mismo Dios que con su gracia hace posible tu nueva vida de relación íntima con Él.


Por eso querido amigo que no te falte cada mañana la oración a solas con Él, para que prolongándola durante toda la jornada no te falte la Luz para iluminar el día. Esta es, además, la única manera de ver que tus proyectos pastorales  van dando fruto en extensión y en profundidad porque, poniendo en Él la confianza, haces como San Pedro: “En tu palabra, echaré la redes”.

jueves, 26 de marzo de 2015

LA PEDAGOGÍA DE LAS CIMAS

Pedagogía de las cimas

Sólo un “evangelizador” puede acompañar y formar a otro para que llegue a ser también  “evangelizador”. Y sólo lo podrá hacer si descubre que no será lo que le diga –por muy buen y didáctico discurso que haga- ni siquiera por lo que hace –por muy buenos y contrastados métodos que utilice-, sólo será posible por lo que es: un evangelizador es “otro Cristo”.

No evangelizan los métodos, sino el Espíritu que habita en ellos, no evangelizan las palabra ni los discursos si no están habitadas por el Espíritu Santo. No evangeliza una pedagogía horizontal natural y terrena, sino una pedagogía con paisajes, una pedagogía de las cimas. Sólo evangeliza un “evangelizador”, sólo evangeliza quien ha sido transformado por Dios en otro Cristo, participando de su divinidad. Sólo evangeliza Cristo.

Si sólo evangeliza Cristo, nuestro único cometido será poner a las almas en contacto con Él; ser facilitadores del encuentro real con Dios. Por eso toda acción evangelizadora debe ir encaminada a provocar frecuentes momentos de encuentro con Él, de acercar a las almas a los sacramentos, especialmente a la Eucaristía (si es posible diaria) y a la confesión. No se trata de métodos especiales o sobrenaturales; son lugares reales de encuentro con Dios.

De la misma manera la lectura de la Palabra de Dios, los Ejercicios Espirituales anuales, los Retiros mensuales, las meditaciones diarias ante el sagrario, el rosario, la lectura espiritual, el acompañamiento o dirección espiritual, encuentro de círculos donde rezar juntos, formarse y compartir vida, convivencias, … no son meros métodos, son momentos y lugares de encuentro con Dios donde Él nos va transformando, nos va configurando como otros Cristo, como evangelizadores.

Esta pedagogía nos hace comprender el mensaje de Cristo y nos enseña a vivir en la Iglesia sirviéndola como ella quiere ser servida. Por la pedagogía de las cimas encontraremos el ejemplo de todos los santos que han vivido esta experiencia y que nos acompañan en nuestra aventura de experiencia cristiana de Dios. Caminar de la mano de la Virgen María es garantía de una fecunda pedagogía que engendra constantemente a Cristo en cada uno de sus hijos que, a imitación de la Inmaculada, también dicen su “sí”, aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Este sí de María que cambió la historia del mundo, transformará también nuestra particular historia.

Por eso esta pedagogía que supera lo meramente humano es una pedagogía de las cimas que abrazando a Dios también nos humaniza y dejándonos abrazar por Él nos diviniza.

jueves, 31 de octubre de 2013

ESCUELA DE EVANGELIZADORES - MIS IMPRESIONES


La primera sesión de la Escuela de Evangelizadores por la que ha apostado decididamente la Iglesia en Cádiz y Ceuta ha sido espectacular. Hemos vivido en un ambiente que sólo puede tener una explicación sobrenatural, que sólo puede ser creado por el Señor y dador de vida. El Espíritu Santo ha actuado a sus anchas y nosotros nos hemos dejado inundar y hemos respirado bajo las aguas el oxigeno que sólo Él sabe regalar: “las ansias redentoras del Corazón de Cristo para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras en unión con Él por la redención del mundo”. El Espíritu Santo hace su obra renovadora en nosotros.

¿Y qué fue lo mejor? La Eucaristía de comienzo fue algo especial y la mejor manera de empezar esta escuela que afortunadamente no se reduce a un catálogo de charlas, porque “la vida no se puede reducir a un temario”. Evangelizar es transmitir vida y la Eucaristía es la fuente de la vida. Con la Eucaristía al principio estamos reconociendo que no serán nuestras presuntas cualidades, ni nuestra edad o nuestros títulos, ni los aprendizajes de métodos y estrategia de evangelización las que nos harán fecundos en la evangelización. Estamos reconociendo y pidiendo la gracia para ser instrumentos fieles del amor de Dios en el mundo. Estamos ofreciendo nuestras manos vacías para que Él las llene como quiera y sea realmente Él quien actúe en nosotros y a través de nosotros.

Que el alfa y el omega, el principio y el final de esta primera sesión de la Escuela de Evangelizadores hayan sido orando me indica claramente que las acciones evangelizadoras no serán fecundas si no están apoyadas en la propia vida espiritual, en la oración cotidiana, en la charla diaria con Cristo y en la frecuencia de los Sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Confesión. Y efectivamente todas las demás partes de esta sesión estuvieron animadas por la oración.

De la charla, ¿qué decir?. Ideas claras y clarificantes, prácticas e iluminadoras que no están sacadas de unos sesudos libros, ni son fruto de unas reflexiones teóricas de despacho. Conocimientos aprendidos en la propia vida en la mejor  e insustituible escuela en el aula del encuentro real con Jesucristo. Y es que sólo desde la experiencia de una persona que se ha encontrado con Jesucristo, que ha cambiado su vida, que le ha salvado, es cuando uno se convierte en evangelizador.

Ya hay resúmenes muy interesantes de la magnífica charla de Josue Fonseca. Yo lo haré de forma muy esquemática:

1-     La Iglesia existe para evangelizar, para “engendrar creyentes convertidos”. Esto será posible si tiene una experiencia personal de encuentro con Dios. Para poder engendrar una vida hace falta, en primer lugar, tener una relación. Y, además, tener una casa donde acogerla. Sería fantástico una comunidad así en cada parroquia. Dios quiere tener una relación con cada uno de nosotros y puede.

2-    Crear comunidades para acoger a los “creyentes engendrados” y ayudarles a crecer en la fe. Pequeñas comunidades entorno a la Parroquias donde tenga una auténtica vida de comunidad. Un espacio para rezar juntos, para formarse juntos, para comprometerse e insertarse en la vida de la Iglesia. Crear comunidades atractivas en lo humano y estricto en lo espiritual.

3-    Fidelidad a la Iglesia porque crecer en la fe significa vivir íntegramente, sin recortes, la fe que Cristo ha deposita en su Iglesia. Bajo la orientación de la Iglesia tenemos la garantía de que caminamos en la verdad y desde la verdad. Seremos evangelizadores al servicio de la Iglesia universal que se concreta en el servicio a la Iglesia Diocesana con una adhesión efectiva y afectiva hacia la jerarquía y hacia el Magisterio de la Iglesia. En este aspecto nos jugamos también la fecundidad de la evangelización.

4-    Misión. Comunidades evangelizadoras comprometidos con la propagación del Evangelio. Es imposible tener a Dios, conocer a Dios, tener una relación con Dios y no transmitirlo a los demás: lo hará Él.

¿Esto significa que hay que hacer cosas nuevas?. Pues posiblemente sí, hará falta imaginación y creatividad para hablar de Cristo a las personas de nuestro tiempo, para que nos entiendan, para que descubran el Evangelio tiene sentido y es significativo para sus vidas. Pero la clave no estará en la novedad de las acciones, sino en su carácter misionero. “Lo que sea haga que se haga de forma misionera”. Sin rebajas, sin acomodarnos al mundo, por respeto a los demás tenemos que decirles la verdad. No les importa lo que le digamos si están seguros de que los queremos de verdad y nos preocupamos por ellos.

¿Y cuál es la clave para que todos esto se pueda hacer?. Si el que va a actuar es Cristo la condición es tener una relación personal con Él. Tener una vida de oración, estar convertidos a Cristo, todo vivido desde Cristo con criterios sobrenaturales. Que Jesucristo sea realmente el eje de mi vida, el centro de mi existencia y el de mi comunidad eclesial.

Que la Virgen María nos enseñe a engendrar a Cristo en nosotros y a darlo a los demás.

Antonio M. Sánchez

antoniojhs@gmail.com 




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FIRMES EN LA FE (Himno oficial JMJ Madrid 2011)

UN SEGLAR DESCUBRE LA ORACIÓN (Abelardo de Armas Añón)

Abelardo de Armas. Un seglar descubre la oración from Cruzados de Santa María on Vimeo.

Fuente: http://abelardodearmas.blogspot.com/