En busca de la santidad
domingo, 7 de junio de 2026
viernes, 5 de junio de 2026
Un matrimonio de Cádiz narra el "impulso de fe" que suponen las visitas del Papa
Un matrimonio de Cádiz narra el "impulso de fe" que suponen las visitas del Papa
Desde su juventud con Juan Pablo II hasta su vida familiar con Benedicto XVI, un matrimonio gaditano comparte cómo la figura del Papa ha marcado su fe.
Antonio Sánchez y Rosa del Pozo son los delegados de Familia de la diócesis de Cádiz y Ceuta y responsables del Centro de Orientación Familiar (COF). Su vida ha estado marcada por la fe y por la figura de los Papas, de quienes han sido testigos en varias de sus visitas a España. Sus testimonios reflejan cómo estos encuentros han fortalecido su vida espiritual y su compromiso con la Iglesia.
UNA VIDA MARCADA POR LOS PAPAS
La pareja ha tenido la oportunidad de ver a un Papa en numerosas ocasiones, comenzando en 1982, cuando asistieron a un encuentro con Juan Pablo II en el estadio Santiago Bernabéu. Para ellos, cada visita ha sido "un impulso en nuestra vida de fe y en nuestra vida espiritual", una forma de sentir la "catolicidad y la universalidad de la Iglesia".
Recuerdan con especial emoción la visita de Benedicto XVI en 2011, cuando la experiencia de unidad se hizo palpable. "Ir en el metro y escuchar a un grupo de jóvenes cantar una canción religiosa y que otros de otro país la siguieran en su idioma era algo impresionante", explican. Estos eventos, aseguran, generan un renovado "ímpetu de misión, de vocación, de acción, de llevar el evangelio a todas las personas".
Para ellos, la importancia de escuchar los mensajes en directo es fundamental. Rememoran las palabras de Juan Pablo II, "no tengáis miedo a abrir las puertas del corazón", o su afirmación de que "el ser cristiano es vivir la alegría". Son mensajes que "llenan muchísimo" y que, aunque requieren una profundización posterior, suponen un primer gran impacto emocional.
A lo largo de los años, han vivido su fe junto a diferentes pontífices. "Hemos vivido nuestra juventud con Juan Pablo II y, ya casados y con una familia, tuvimos la gracia de poder ir al Encuentro Mundial de las Familias en Valencia en 2006 con el papa Benedicto XVI", relata Rosa. Esta sucesión de Papas ha acompañado las distintas etapas de su vida, hasta el punto de que afirman: "nos ha marcado nuestra vida, en realidad nos ha marcado nuestra vida".
ORACIÓN POR LA VISITA DE LEÓN XIV
Aunque en esta ocasión no viajarán para ver al Papa León XIV, su compromiso sigue intacto. Desde la delegación de Familia han organizado en una cadena de oración impulsada por la Conferencia Episcopal Española. Esta iniciativa consiste en que cada diócesis rece un día por los frutos del próximo viaje apostólico del Santo Padre.
La diócesis de Cádiz fue la segunda en participar en esta cadena, una experiencia que califican como "muy bonita". Según explican, "cuando viene un papa a España, la vida de la Iglesia y la vida de fe se impulsan de una manera muy fuerte". Consideran que estas visitas generan un gran "impulso misionero", como ocurrió tras la visita de Benedicto XVI en 2011, que trajo una revitalización de la adoración en las iglesias.
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domingo, 31 de mayo de 2026
viernes, 15 de mayo de 2026
Libro: Claves para educar en valores.
LIBRO
CLAVES PARA EDUCAR EN VALORES
El tema de los valores está afortunadamente de actualidad. Y lo son porque son necesarios en una sociedad huérfana de orientación, que se conforma con ser consumidora de productos de todo tipo.
Esta publicación quiere ser una respuesta a esa necesidad de valores y una contribución a la ilusión, la esperanza y la felicidad de las personas.
Valores que capaciten para el descubrimiento de una gran ideal y mecanismos para ponerlos en práctica, conformando así un nuevo estilo de vida.
El objetivo es persuadir al lector de que es posible la felicidad, la satisfacción y la alegría a través de la adhesión libre a los valores que giran entorno a una gran ideal.
Pedidos en: CLAVES PARA EDUCAR EN VALORES
lunes, 27 de abril de 2026
LAUDES 2 MAYO 2026
LAUDES 2 mayo 2026
V. Señor, ábreme los labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Venid, adoremos a Cristo,
Pastor supremo.
Salmo 94
Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos
a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande, soberano de todos los dioses: tiene en
su mano las simas de la tierra, son suyas las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, porque él lo hizo, la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque
él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz: "No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto: cuando vuestros padres me pusieron a
prueba, y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras."
Durante cuarenta años aquella generación me repugnó, y dije: "Es un
pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino; por eso he jurado en
mi cólera que no entrarán en mi descanso."
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Venid, adoremos a Cristo, Pastor
supremo.
HIMNO
Cristo, Cabeza, Rey de los pastores, el pueblo entero, madrugando a fiesta,
canta a la gloria de tu sacerdote himnos sagrados.
Con abundancia de sagrado crisma, la unción profunda de tu Santo Espíritu lo
armó guerrero y lo nombró en la Iglesia jefe del pueblo.
Él fue pastor y forma del rebaño, luz para el ciego, báculo del pobre, padre
común, presencia providente, todo de todos.
Tú que coronas sus merecimientos, danos la gracia de imitar su vida y al fin,
sumisos a su magisterio, danos su gloria. Amén.
Ant. 1. ¡Qué magníficas son tus
obras, Señor! Aleluya.
Salmo 91
Es bueno dar gracias al Señor y tocar para tu nombre, oh Altísimo, proclamar
por la mañana tu misericordia y de noche tu fidelidad, con arpas de diez
cuerdas y laúdes, sobre arpegios de cítaras.
Tus acciones, Señor, son mi alegría, y mi júbilo, las obras de tus manos. ¡Qué
magníficas son tus obras, ¡Señor, qué profundos tus designios! El ignorante no
los entiende ni el necio se da cuenta.
Aunque germinen como hierba los malvados y florezcan los malhechores, serán
destruidos para siempre. Tú, en cambio, Señor, eres excelso por los siglos.
Porque tus enemigos, Señor, perecerán, los malhechores serán dispersados; pero
a mí me das la fuerza de un búfalo y me unges con aceite nuevo. Mis ojos
despreciarán a mis enemigos, mis oídos escucharán su derrota.
El justo crecerá como una palmera, se alzará como un cedro del Líbano: plantado
en la casa del Señor, crecerá en los atrios de nuestro Dios;
en la vejez seguirá dando fruto y estará lozano y frondoso, para proclamar que
el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. ¡Qué magníficas son tus obras,
Señor! Aleluya.
Ant. 2. Derramaré sobre vosotros un
agua pura. Aleluya.
Cántico Ez 36, 24-28
Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os
llevaré a vuestra tierra.
Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras
inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os
infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y
os daré un corazón de carne.
Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que
guardéis y cumpláis mis mandatos.
Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.
Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Derramaré sobre vosotros un
agua pura. Aleluya.
Ant. 3. Todo es vuestro, vosotros
de Cristo, y Cristo de Dios. Aleluya.
Salmo 8
Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos. De la boca de los niños de pecho has
sacado una alabanza contra tus enemigos, para reprimir al adversario y al
rebelde.
Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre para que te acuerdes
de él, el ser humano, para darle poder?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le
diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies:
rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo,
los peces del mar,
que trazan sendas por el mar.
Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Todo es vuestro, vosotros de
Cristo, y Cristo de Dios. Aleluya.
LECTURA BREVE Hb 13, 7-9a
Acordaos de aquellos superiores vuestros que os expusieron la palabra de
Dios: reflexionando sobre el desenlace de su vida, ¡mitad su fe. Jesucristo es
el mismo hoy que ayer, y para siempre. No os dejéis extraviar por doctrinas
llamativas y extrañas.
RESPONSORIO BREVE
V. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas. Aleluya,
aleluya.
R. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas. Aleluya,
aleluya.
V. Ni de día ni de noche dejarán de anunciar el nombre del Señor.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas. Aleluya,
aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. No sois vosotros los que
habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre quien habla por vosotros. Aleluya.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su
pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según
lo había predicho desde antiguo,
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos
los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando
su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le
sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que
nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de
muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. No sois vosotros los que habláis, sino el
Espíritu de vuestro Padre quien habla por vosotros. Aleluya.
PRECES
Demos gracias a Cristo, el buen pastor que entregó la vida por sus ovejas,
y supliquémosle diciendo: Apacienta a
tu pueblo, Señor.
Señor Jesucristo, tú que en los santos pastores has revelado tu misericordia y
tu amor,
— haz que, por ellos, continúe llegando a
nosotros tu acción misericordiosa.
Señor Jesucristo, tú que a través de los santos pastores sigues siendo el
único pastor de tu pueblo,
— no dejes de guiarnos siempre por medio
de ellos.
Señor Jesucristo, tú que por medio de los santos pastores eres el médico de
los cuerpos y de las almas,
— haz que nunca falten en tu Iglesia los
ministros que nos guíen por las sendas de una vida santa.
Señor Jesucristo, tú que has adoctrinado a la Iglesia con la prudencia y el
amor de los santos,
— haz que, guiados por nuestros pastores,
progresemos en la santidad.
Se pueden añadir
algunas intenciones libres.
Oremos confiadamente al Padre, como
Cristo nos enseñó:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a
nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy
nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos
del mal.
ORACIÓN
Dios todopoderoso y eterno, que hiciste de tu obispo san Atanasio un
preclaro defensor de la divinidad de tu Hijo, concédenos, en tu bondad, que,
fortalecidos con su doctrina y protección, te conozcamos y te amemos cada vez
más plenamente. Por nuestro Señor Jesucristo.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
MES DE MAYO - FLORES A MARÍA
FLORES A MARÍA
LECTOR.- Purísima e Inmaculada Virgen María, presentes ante tu trono tus hijos. Ante tu altar, derramando con amor las flores de nuestros obsequios, queremos contemplarte muy de cerca todos los días de este mes bendito, para que la fragancia de tus virtudes perfume nuestras, vidas, para que el calor de tu mirada maternal nos aliente en nuestras luchas, nos consuele en nuestras penas, nos fortalezca de nuestros desfallecimientos.
TODOS.- De nuevo nos consagramos a ti. Tuyos somos, tuyos queremos ser. Tuyos nuestros alientos de conquista Tuyos nuestros ímpetus de combate. Tuyos nuestros ardientes deseos de pureza inmaculada. Tuyos nuestros ardorosos anhelos de ferviente apostolado.
L.- Nuestro más santo orgullo, Virgen María.
T.- Tenerte a Ti por Madre.
L.- Nuestra más honda alegría.
T.- Cantar siempre tus glorias.
L.- Nuestro más ardoroso anhelo.
T.- Prender almas de joven en tu manto azul reluciente de estrellas.
L.- Al brillar el sol de oriente.
T.- Abre su cáliz la flor.
L.- Y ábrese el alma que siente.
T.- Las miradas de tu amor.
L.- Cantemos, Madre, tus glorias, guiados por la Iglesia Santa en este mes de ensueño.
T.- Toda hermosa eres María.
L.- Y no hay en Ti mancha de pecado.
T.- Tú, gloria de Jerusalén.
L.- Tú, alegría de Israel.
T.- Tú, honor de nuestro pueblo.
L.- Tú, abogada de los pecadores.
T.- ¡Oh, María! Virgen prudentísima, Madre clementísima.
L.- Intercede por nosotros al Padre, cuyo Hijo nos diste.
T.– Para que las flechas de nuestras vidas apunten siempre al cielo en que Tú habitas.
L. Madre Purísima, azucenas de pureza sean nuestras vidas para Ti, blancas como el ampo de la nieve inmaculada, incontaminadas como el ara de nuestros altares. Dios te salve María…
T.- Santa María…
L.- Reina y Madre de los apóstoles, siembra en nuestros corazones semillas de cielo, que rompan alegremente en rosas de apostolado de conquista, a la mayor gloria de Dios.
Dios te salve…
L- Santa Madre de Cristo joven. Que nuestras vidas unidas a la de Jesús en Nazaret, ofrecidas con alegría por la conquista de nuestros hermanos atraigan las bendiciones del Cielo.
Dios te salve…
L.- Reina y Madre nuestra, que el Espíritu Santo, con la plenitud de sus dones, descienda sobre nuestros corazones en el mes más bello del año, en el Pentecostés solemne que abrase nuestras almas en fuego de conquista, y concédenos santidad personal para que rindamos ante tu trono las almas de todos nuestros compañeros.
Dios te salve…
L.- En este mes de las Flores, alas te pido, Madre.
T.- Alas para volar.
L.- Alto, muy alto.
T.- Sin descansar.
L.- No me dejes plegar.
T.- Las alas que Tú me diste.
L.- Hasta que llegue a esa tu Luz.
T.- Donde las sombras terminan.
L.- Donde estás Tú.
T.- Alas te pido Madre.
L.- Alas cargadas de almas.
T.- Que vuelen también a Ti.
L. Almas, Madre, de mirada clara y profunda, que fija la vista en la altura, puedan cantar con nosotros.
T.– No he nacido para el suelo, que es morada de dolor; yo he nacido para el cielo, yo he nacido para Dios.
L.– Almas que serán perlas para engastar en tu corona de Madre, de Virgen, de Reina.
T.- De Madre la más tierna, de Virgen la más pura, de Reina la más misericordiosa.
L.- Almas que unidas con nosotros en eternidad de eternidades te contemplen para siempre a la mayor gloria de Dios.
T.- Amén.
viernes, 3 de abril de 2026
Segunda palabra: “EN VERDAD TE DIGO: HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO“
Segunda palabra:
“EN VERDAD TE DIGO: HOY ESTARÁS
CONMIGO EN EL PARAÍSO“
En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el
Paraíso.
Qué alivio, qué alegría, qué consuelo debió
sentir el buen ladrón cuando escuchó estas palabras de Jesús.
El buen ladrón entendió que Cristo reina desde
el Amor, la Verdad y la Vida. Confesó lo que no veían sus ojos. Hizo su contrición
perfecta y fue la llave que abrió el Tesoro de la Misericordia del Corazón de
Cristo.
Reconoce su culpa y suplica humildemente al
Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.
Yo también quiero confesar a Cristo como el Rey
de mi vida, su soberanía sobre mi inteligencia, voluntad, corazón,
sentimientos, …
Yo también quiero, Señor, sentir tu perdón, tu
misericordia ante mis pecados, mis infidelidades y tener la certeza de que, con
mi contrición, Tú me perdonas todas mis debilidades y me quieres llevar al Paraíso,
a la Gloria de Dios, a su presencia por toda la Eternidad.
Pero ese Paraíso, un poquito de él, también
podemos gozarlo aquí en la tierra cuando tenemos los mismos sentimientos tuyos,
cuando hacemos la voluntad del Padre, cuando estamos íntimamente unidos a Él.
Ojalá podamos comunicar esta buena noticia a
todos los hombres, para salvarnos.
miércoles, 1 de abril de 2026
Primera palabra: PADRE, PERDÓNALOS, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN
Primera palabra:
PADRE, PERDÓNALOS, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN
Estamos contemplando y acompañando a Cristo en
su pasión, vamos a escuchar las siete palabras que nos dirige directamente a
cada uno de nosotros hoy. Abramos nuestro corazón porque son 7 palabras de
redención.
Contemplemos la escena, pero no como meros
espectadores, sino como discípulos que participan en ese hecho histórico. Cristo
clavado en la cruz entre dos ladrones en un ambiente de desprecio, insultos y
de burla: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de
Dios, el Elegido». Se burlaban de él también los soldados, que se
acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo: «Si eres tú el rey de los
judíos, sálvate a ti mismo».
Desde algún rincón de la escena estamos cada
uno de nosotros y Cristo desde la cruz nos busca, nos encuentra y nos mira, tal
vez buscando una palabra o una mirada de consuelo. Conoce también cómo es
nuestra vida de pecado. Contemplando Él los pecados presentes y futuros de
todos y cada uno de los hombres, pronuncia su primera palabra: «Padre, Perdónalos,
porque no saben lo que hacen».
¿Cuándo las
dice el Señor? En un momento específico, durante la crucifixión, cuando siente
que los clavos le perforan las muñecas y los pies. Intentemos imaginar el dolor
lacerante que eso provocaba. Allí, en el dolor físico más agudo de la pasión,
Cristo pide perdón por quienes lo están traspasando. En esos momentos, uno sólo
quisiera gritar toda su rabia y sufrimiento; en cambio, Jesús dice: Padre,
perdónalos.
Pensemos
que Dios hace lo mismo con nosotros. Cuando le causamos dolor con nuestras
acciones, Él sufre y tiene un solo deseo: poder perdonarnos.
Cristo se olvida de sí mismo y se preocupa por
los que le están ofendiendo, por los que necesitan ayuda para salir de su vida equivocada
de pecado, por los que necesita la salvación de su alma. Nos enseña que la vida
cristiana también es olvido de uno mismo para ocuparnos en la salvación de las
almas.
Cristo muestra compasión y ternura. Contemplemos
a Jesús en la cruz y veamos que nunca hemos recibido una mirada más tierna y
compasiva. Contemplemos al Crucificado y digamos: “Gracias, Jesús, me amas y me
perdonas siempre, aun cuando a mí me cuesta amarme y perdonarme”
Cristo disculpa ante el Padre porque no saben
lo que hacen. Han pasado 20 siglos y Cristo nos sigue disculpando, deseando que
cambiemos de vida, que dejemos nuestra vida de pecado, pero seguimos crucificándole.
Cristo sigue hoy perdonando y pidiendo el perdón para nosotros, porque su perdón
desde la Cruz es redentor.
lunes, 2 de marzo de 2026
ENSEÑAR A PENSAR
ENSEÑAR A PENSAR
Un concepto
aprendido de memoria es muy probable que con el tiempo se olvide. Ese mismo
concepto conseguido a través de proceso de descubrimiento, lo más probable es que
no se olvide nunca. Nuestras instituciones educativas deben ser centros de investigación
que provoquen la necesidad, la alegría y el entusiasmo por descubrir los
conceptos, los conocimientos y sobre todo para conseguir un estilo de vida propio.
Esto sólo es posible si les enseñamos a pensar, porque pensar no es sólo “pensar”.
Es una de las cosas más fructíferas que el hombre puede hacer, además de ser
una fuente de conocimientos. Es sobre todo un medio y un instrumento para
construir la propia personalidad y la propia forma de ser. No es un acto
especulativo, requiere establecer un ámbito de relación con la realidad, ante
la cual no somos espectadores, sino actores y protagonistas. Pensar es formar y
ordenar ideas con vistas a una acción inmediata y orientada a un objetivo.
Pensar es
observar la realidad lo más directamente posible estableciendo una relación con
ella. Después la enjuiciamos desde nuestras propias ideas, par por fin aplicar
a nuestra manera de ser estableciendo procedimientos tendentes a cambiar esa
realidad o para cambiar nuestra actitud ante ella.
Quien
desarrolla su capacidad de pensar no sólo estará preparado para adquirir nuevos
conocimientos, sino sobre todo será una persona que no se deje arrastrar por
los eslóganes, no vivirá de impresiones y sensaciones, ni patinará por la superficie
de las cosas.
Enseñando a
pensar con profundidad, orden y nitidez, estamos capacitando al alumno para
tener ideas propias, desarrollando su capacidad crítica, su iniciativa, saber
dialogar y, desde las propias convicciones, aceptar que hay otras formas de
pensar. Quien está capacitado para pensar seguirá a lo largo de su vida
enriqueciéndose con nuevos conocimientos de forma creativa. Luego pensar no es
sólo “pensar”, ¿o no?
Antonio Manuel Sánchez Sánchez
(Diario de Cádiz, 21 junio 2001)
¿QUIERES FORMAR UN GRUPO DE MATRIMONIOS EN TU PARROQUIA
VENI CREATOR
FIRMES EN LA FE (Himno oficial JMJ Madrid 2011)
UN SEGLAR DESCUBRE LA ORACIÓN (Abelardo de Armas Añón)
Abelardo de Armas. Un seglar descubre la oración from Cruzados de Santa María on Vimeo.
Fuente: http://abelardodearmas.blogspot.com/