Segunda palabra:
“EN VERDAD TE DIGO: HOY ESTARÁS
CONMIGO EN EL PARAÍSO“
En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el
Paraíso.
Qué alivio, qué alegría, qué consuelo debió
sentir el buen ladrón cuando escuchó estas palabras de Jesús.
El buen ladrón entendió que Cristo reina desde
el Amor, la Verdad y la Vida. Confesó lo que no veían sus ojos. Hizo su contrición
perfecta y fue la llave que abrió el Tesoro de la Misericordia del Corazón de
Cristo.
Reconoce su culpa y suplica humildemente al
Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.
Yo también quiero confesar a Cristo como el Rey
de mi vida, su soberanía sobre mi inteligencia, voluntad, corazón,
sentimientos, …
Yo también quiero, Señor, sentir tu perdón, tu
misericordia ante mis pecados, mis infidelidades y tener la certeza de que, con
mi contrición, Tú me perdonas todas mis debilidades y me quieres llevar al Paraíso,
a la Gloria de Dios, a su presencia por toda la Eternidad.
Pero ese Paraíso, un poquito de él, también
podemos gozarlo aquí en la tierra cuando tenemos los mismos sentimientos tuyos,
cuando hacemos la voluntad del Padre, cuando estamos íntimamente unidos a Él.
Ojalá podamos comunicar esta buena noticia a
todos los hombres, para salvarnos.
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